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Un templo presa de los terremotos
La edificación tiene más de un siglo de haber
sido erigida. En ese tiempo, los sismos han contribuido
al deterioro.
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| Imágenes y accesorios tienen
diversos orígenes. Son obsequios de la familia
Magaña. Foto Larissa
Velásquez |
Desde hace dos años se tiene el reto de reconstruir
la Parroquia del Divino Redentor, conocida como el Calvario,
en Ahuachapán.
A raíz de los seísmos de 2001, la feligresía
decidió construir un pequeño templo en la zona
del parqueo.
Los terremotos de 2001 causaron daños severos a la
estructura. Este problema lo ha venido enfrentando el edificio
desde su construcción, en 1876.
Los diferentes sismos ocurridos siempre le han ocasionado
averías. Por añadidura, la iglesia esta construida
sobre una falla geológica.
En 1982, un sismo arruinó la fachada, las campanas
y el reloj. Ese mismo año, las tormentas que azotaron
el país dañaron el techo y los vitrales.
El cinco de mayo de 2001 fue declarado inhabilitado para continuar
con sus labores parroquiales.
En 1953, la fachada tuvo que ser demolida para ampliar la
6a Calle Oriente.
En esas tareas colaboró el señor Enrique Magaña,
quien falleció años después. Sus restos
se encuentran en el interior del templo.
Fue don Enrique Magaña quien presento la propuesta,
en 1956, a monseñor Benjamín Barrera y al párroco
Rafael Noriega. La obra fue entregada el 15 de enero de 1959.
Muchas de las imágenes y accesorios que hay en el interior
fueron adquiridas en el extranjero y obsequiadas por la familia
Magaña Menéndez.
Entre ellas se cita el altar de mármol, traído
desde Italia; el reloj, de Alemania; las lámparas que
iluminan el templo, de Venecia. El Cristo crucificado proviene
de España, al igual que otras imágenes.
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