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Sonsonate,
una ciudad sin relojes
El
reloj es pieza fundamental en el que hacer cotidiano, los
hay de muchas formas y estilos y por cada casa habrá
más de alguno.
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| La Iglesia de santo domingo de guzmán
tenía un reloj que terminó en San Pedro
Puxtla, en Ahuachapán. Foto:
EDH |
Durante la primera mitad del siglo XX, no había muchas
formas para conocer la hora.
En Sonsonate son pocas las personas que recuerdan el silbato
del sereno anunciando las horas: Son las siete, el cielo
nublado está. Mientras, las personas en sus casas
se persignaban mientras decían ave María purísima.
Así iba el sereno anunciando la hora hasta la medianoche,
su silbato se podía escuchar por toda la ciudad.
Los serenos eran pagados por la alcaldía, había
tres que recorrían toda la ciudad.
Con la introducción del ferrocarril en 1882, su silbato,
conocido como el cacho, sonaba a las 7.30 a.m.,
11.30 a.m. y luego a 1:00 p.m. y 5:00 p.m. Eran las horas
de partida y llegada del tren. Marcaba asimismo la entrada
y salida de los empleados en la ciudad, era su guía.
A pesar de que en la estación funcionaba un reloj público,
no era de gran utilidad puesto que en esos tiempos la mayoría
de personas no podía leer. Preferían escuchar
el cacho que, igual que el silbato del sereno,
se escuchaba por toda la ciudad.
A mediados de los años 70, el cacho dejó
de pitar. Los sonsonatecos se quedaron esperando el llamado
que hacía, recuerda don Fidel Trigueros, historiador
de Sonsonate.
La ciudad se quedó sin hora, el reloj de la antigua
estación fue quitado. Sólo quedan algunas fotos
de cómo era, en revistas culturales de la ciudad.
Los cambios
Recuerda que en el antiguo edificio de la alcaldía
había otro reloj y, se supone, fue el primero que tuvo
la ciudad. A causa de la lluvia se deterioró y fue
quitado para reparar esa parte del edificio, pero éste
fue echado abajo para construir un nuevo local. No obstante,
el reloj ya no fue instalado.
Con el paso del tiempo, la modernidad fue llegando a la ciudad
y con ella los relojes toda clase. Desde hace varios años
la gente los tiene en sus casas o escucha la hora por la radio.
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