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Los
murales son parte de mi mundo
El pintor salvadoreño considera que la pintura es una
forma de vida y debe vivirse con dignidad, como cualquier
otro trabajo. Aunque el medio sea adverso, siempre existe
esperanza para continuar trabajando con los pinceles, la paleta
y los colores.
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| Influencia de Miguel Ángel
Buonarroti. Iván Cerritos confiesa que su obra
Adán (2000) está influenciada en el extraordinario
pintor italiano Miguel Ángel. Foto
Cortesia Ivan Cerritos |
Los murales no fueron los primeros trabajos de Iván Cerritos,
quien inició su camino entre los pinceles y los colores
con las técnicas más conocidas: acuarelas, acrílicos
y óleos.
Después de elaborar varios cuadros tuvo el ofrecimiento
de la comuna de Winnipeg, Canadá para pintar algunos
murales, desde ese momento se enamoró de ellos y vive
de pintarlos.
Cuando llegó a El Salvador comenzó a ofrecer su
arte, pero no tuvo buenos resultados, sino hasta el momento
más crítico, en 2001, que el restaurante Salvatores
le pagó para que elaborara el cuadro Adán.
Un año más tarde le volvió a llamar para
que hiciera otro, y a esa obra la llamó Eva, para continuar
con el tema de la tentación que inició con Adán.
El último trabajo que realizó fue Homenajes (2003)
que fue creado exclusivamente para la Villa Anabella en el centro
comercial Loma Linda.
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| El pintor celebra. Cerritos disfruta
cuando pinta, aquí festeja la finalización
de un mural en Winnipeg, Canadá. Foto
Cortesia Ivan Cerritos |
Ese mural es un homenaje a la belleza natural, al amor
que siento por mi país, argumenta Cerritos.
Ahora con sus 25 años en la bolsa de la vida, no se imaginó
que los peores días pasaron y ahora el sueño de
este joven pintor, poder vivir de su arte, está casi
cumplido, aunque sabe que siempre habrá momentos difíciles,
está seguro que saldrá de ellos:
A veces falta agua en mi casa y tengo que caminar varias
cuadras para recogerla, pero sé que un día las
cosas serán mejores, así que tengo paciencia,
sé que viviré mejor, concluye.
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Una vida llena de inconvenientes
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| Cerritos
se queja de que las oportunidades para los artistas no
son las adecuadas en El Salvador. |
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Son muy pocas las personas que han ayudado a Iván
Cerritos, sobre todo en sus momentos más difíciles,
en 2001, cuando andaba por las calles vendiendo sus fotografías
a menos de un dólar y apenas reunía para
comer. En ese tiempo se dedicó a regalar frazadas
a los indigentes de San Salvador: Yo sé lo
que es estar bien jodido, explica.
- Ese mismo año vendió dos de sus mejores
cuadros, Creación y Pasiones a un costo casi regalado.
El primero a cien dólares y el segundo a 205.75
dólares. Ahora se arrepiente de eso, pero en ese
momento la necesidad era grande: Hay gente que se
aprovecha de esas cosas, como lo ven con necesidad lo
explotan a uno, consideró.
- No participa en certámenes pictóricos
en El Salvador, porque los considera injustos y
carentes de criterio. Cree que en los que concursó
se guiaron en criterios poco éticos: No me
premiaron porque mi estilo no era parecido al que estaba
de moda en ese momento. ¿Acaso si uno trabaja formas
nuevas deja de ser pintor?, preguntó.
- Cerritos presta sus servicios como muralista y espera
las llamadas al 232-0406. El costo es de 500 dólares
por obra. |
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