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El
negocio del pino y el ciprés
La
empresa santaneca Productos Forestales de El Salvador (Profores)
ha sabido aserrar bien su madera de acuerdo con los vientos
modernos del mercado.
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| El requisito para sembrar árboles
maderables es contar con un suelo rico en nutrientes.
Foto Claudia Zaldaña |
Profores surge en 2001, como un proyecto de manejo de fincas
que estaban subutilizadas. En ellas había bosques de
pino y ciprés que no eran explotados.
La empresa cuenta ahora con varios bosques de pinos y cipreses
que se cultivan para sacar madera terminada.
Emilio Albeño, jefe del departamento forestal de la
empresa, manifiesta que los bosques de estos maderables están
ubicados en Metapán y
Los Naranjos, ya que el clima y la altura de los terrenos
donde están sembrados ofrecen el ambiente ideal para
las dos especies.
Para iniciar, se presentó cómo manejar y aprovechar
los bosques.
Ahí detallaban la forma de mantener los terrenos,
cómo sacar la madera, transformarla y comercializarla,
además de describir el método de continuidad
de la plantación, cuya madera pudiera ser útil.
Hoy en día se explotan 225 hectáreas de bosque,
se mantiene un vivero de mil 400 metros donde se siembran
diferentes especies y se cuenta con una planta de operaciones
en la que se procesa la madera.
Según el jefe forestal, el pino y el ciprés
son dos especies que tienen mucha aceptación en el
mercado, porque ofrecen madera muy duradera, y bien procesada
se vende bien.
El capital
Pero para producir y manejar madera no hace falta sólo
tener un bosque. Se necesita de un buen capital para invertir,
ya que los ciclos de este tipo de árboles tardan mucho.
El pino, por ejemplo, requiere 40 años en madurar,
es decir, que hay que esperar todo ese tiempo desde que se
planta, crece, se desarrolla y madura.
El ciprés tarda sólo 17 años, pero también
exige de cuidados y supervisión constante de su desarrollo.
Profores produce ma-dera en grandes cantidades, pero no distribuye
madera a compradores minoritarios ni aserraderos locales.
Lo que sacamos de producción de bosques ya lo
tenemos destinado a grandes empresas como Inversiones Roble,
aunque no descartamos la posibilidad de vender a otras empresas
más pequeñas, dice Albeño.
En la carpintería de Profores no se hacen muebles,
sino que se trabajan piezas prediseñadas para la construcción
de casas. Se fabrican zócalos, puertas, mochetas, chambranos,
collarines, duelas y rodapiés, entre otros.
Dentro del proceso de carpintería se encuentra la cámara
de pintura, que es donde se le aplican las capas de tintes,
barnices y selladores a las piezas ya terminadas. El proceso
termina cuando las piezas se empacan y están listas
para comercializarse.
Y en el vivero se produce para la empresa La constancia y
el Banco Agrícola. Estas después hacen las campañas
de reforestación y regalan los arbolitos.
El ciclo de la madera
En cuanto a los procesos de producción, hay varias
etapas que se incluyen en el tratamiento y manejo de los bosques
y de la madera.
Todo comienza con la cosecha de la semilla. Esto es lo primero
que se hace en la planta de producción. Cada inicio
de año, las semillas se plantan en la etapa de vivero,
que dura aproximadamente seis meses.
Cuando las plantas ya han brotado, se llevan a la finca, se
siembran y es aquí en donde comienza la etapa joven
de la plantación. Mientras estas nuevas plantas crecen,
ya hay otras en etapa madura que pueden ser cosechadas, es
decir que ya están aptas para ser cortadas y procesadas.
Una vez cortados todos los árboles maduros, se llevan
a la planta de procesamiento, ubicada en Santa Ana.
Cuando los troncos son llevados a la planta de procesamiento
se colocan apilados en un espacio llamado yarda. Allí
reposan los troncos recién cortados en espera de que
les llegue su turno de ser aserrados.
Todos son colocados sobre una plataforma armada con una sierra.
Se deslizan los trozos para descostillarlos, es decir, quitarles
la corteza y las protuberancias que traen por naturaleza.
Luego se les da una medida a las piezas que se van a sacar.
Se cortan tablas y cuartones, y se colocan ordenadas para
proceder al proceso de secado.
Hay dos tipos de secado. Hay un proceso de secado al aire
libre, que consiste en ordenar la madera y dejarla a la intemperie
para que se seque con calor natural. También existe
otra forma de secar, mediante hornos industriales eléctricos,
que funcionan a base de calor generado por calderas. Se le
da calor a la caldera quemando el desperdicio de madera, describen
los encargados de este proceso.
Dentro del horno hay ventiladores que hacen circular el calor
por todo el interior, incluso por debajo de la madera. Este
proceso puede durar hasta 20 días.
Hay otro tipo de horno que funciona con celdas solares y al
que también se le ayuda con una pequeña caldera
artesanal. Aquí el proceso de secado dura más
tiempo, cerca de los 30 días, pero se obtienen los
mismos resultados.
En la etapa de curado, los trozos se someten a los cilindros
curadores. Ésta es una máquina en la que se
mete la madera y se le agregan químicos y fertilizantes
para liberarla de hongos y plagas. También garantiza
que la madera dure más tiempo. El pino se somete al
curado, pero el ciprés no, ya que la estructura de
las maderas es diferente.
El pino permite que el proceso de curación sea efectivo,
debido a que sus poros dejan penetrar los líquidos,
en cambio el ciprés no.
El curado consiste básicamente en meter la madera al
cilindro, provocarle un vacío para extraerle el agua
que tiene, luego se le aplica el producto químico a
presión, después se aplica vacío de nuevo
para eliminar el exceso de líquidos y finalmente la
madera sale curada y seca casi al cien por ciento.
El acabado es la última fase. Aquí se le da
el acabado a las piezas, se cepillan, se lijan, se barnizan
y se empacan.

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