| |
Francisco
Rivera
Un sorbetero sin rivales
Su
carta de presentación es la calidad mantenida a lo
largo de décadas. Un negocio familiar de tres generaciones
Enrique Maldonado
Diario de Occidente
diariodeoriente@elsalvador.com
|
|
|
La jovialidad con
que Juan Francisco atiende a sus clientes es también
un aliciente para retornar. El principal motivo, la
exquisitez del sorbete. Fotos
diario de occidente/ evelin ungo
|
Empecé a preparar el sorbete cuando tenía
12 años. A los 18 ya podía, recuerda Juan
Francisco Rivera, quien se ha forjado un prestigio y reconocimiento
a lo largo de varias décadas de vender un producto
sin rival en las calles de Santa Ana.
Todo inició en la esquina de la 10a. Avenida Norte
y 4a. Calle Poniente. En ese lugar Emiliano Rivera, padre
de Juan Francisco, deleitó a los santanecos y con el
fruto de su trabajo sacó adelante a su familia.
Juan Francisco comenta que su padre trabajaba para una señora
de nombre Teresa, en el barrio San Miguelito. A base de sacrificios
logró hacerse de un carretón. El siguiente paso
fue perfeccionar la receta, en la cual empleaba leche
de vaca, crema y vainilla. Cuando estuvo lista, se independizó.
También enseñó a sus 8 hijos la manera
de preparar el postre. Son ellos quienes, en la actualidad,
mantienen la tradición iniciada décadas atrás.
Lo único que ha variado, por razones obvias, es el
precio. Cuando inició, el valor era de ¢5 y ¢0.25
centavos. Ahora, es de $35 y $50 centavos.
Con 40 años en el negocio y 22 ubicado en la esquina
que forman la Calle Libertad Poniente y 10a. Avenida Sur,
Juan Francisco es consciente de que el sabor de sus golosinas
habla por sí mismo.
La pulcritud de su presentación abona a la imagen del
blanco carretón. A un costado de éste, el nombre
es una referencia inapelable al principal rasgo: la calidad
que se obtiene con ingredientes de primera y un procedimiento
de elaboración del que no se desvía ni un ápice.
En la preparación emplea frutas como la mora y zapote,
además de otras para una de sus especialidades: el
sorbete de ensalada.
Juan Francisco recuerda que lo que más me costó
aprender fue darle el punto al de leche por el paleteado.
Él se refiere al movimiento giratorio con una enorme
paleta de madera, hasta lograr la consistencia adecuada.
Por esa esquina del parque Menéndez han pasado incluso
reconocidos empresarios y personalidades de Santa Ana.
Tanto Juan Francisco como sus hermanos han sido contratados,
en diversas oportunidades, para que ofrezcan degustaciones
de su sorbete en fiestas.
Comenta que en 2000 me contrataron para una recepción
en el lago de Coatepeque. Era la boda de don Tomás
Regalado hijo. Añade que tuve el orgullo
y placer de ver en la fila (frente al carretón) a los
señores Ricardo Poma y Archie Baldocchi.
Sus hijos no
Juan Francisco, como su padre, sacó adelante a sus
tres hijos. Uno es técnico en computación, otra
estudia periodismo y la tercera, medicina. Ellos no aspiran
a continuar en el negocio del sorbete, aunque sí saben
prepararlo. Sin embargo, los sobrinos de Juan ya han comenzado
a incursionar en ese campo, pero todavía les
falta afinar la preparación.
Mientras eso sucede, él permanece por las tardes en
el mismo lugar. Por las mañanas, un empleado le atiende
el negocio. Así que si va por Santa Ana, haga tiempo
para degustar los Sin Rival.
|
 |