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“No soy un objeto”
Doña Consuelo Costa de Nieto

Su visión de trabajo le valió recibir en diciembre pasado el galardón de “Voluntaria del Año”, de las asociacio-nes de caridad del país

Sandra Moreno
Diario de Occidente

diariodeoriente@elsalvador.com

En el mes de las personas de la tercera edad, la santaneca Consuelo Costa de Nieto promueve el voluntariado para las obras de caridad. Fotos diario de occidente/lissette moreno

La Asociación Internacional de Caridades, AIC El Salvador, decidió nominar como “Voluntaria del Año” a doña Consuelo Costa de Nieto, una santaneca que desde niña aprendió la misión de ayudar al necesitado.

Hoy, a sus 82 años, doña Consuelo acepta dar una entrevista con la condición de no hablar de ella, sino del trabajo de las asociaciones de caridad del país y de la importancia del voluntariado. “Yo soy un medio”, advierte con voz suave, pero firme. “Siempre hice las cosas sin esperar un reconocimiento”.

Y ella siempre ha sabido ubicar sus valores y prioridades a la hora de emprender una labor. También en su vida personal aplica el mismo método. Al que sería su esposo le dijo antes de casarse que lo pensará pues “no era un objeto, sino un sujeto (a) que pensaba y dialogaba”.

—¿Dónde aprendió esa forma de verse a sí misma? —inquiero.
—Cuando niña, al estudiar en el Colegio José Ingenieros en Santa Ana, me inculcaron que todos éramos iguales y que no debemos ser mediocres —responde doña Consuelo.

Esta enseñanza la marcó, así como el ejemplo que recibió de su familia. El servir al pobre, enfermo, mendigo, madre soltera, ancianos... A los ocho años, Consuelo ya repartía comida a los presos, salía con las Hermanas de la Caridad a visitar enfermos e iba a los mesones.

Luego supo que la caridad debe ser organizada, de acuerdo con los lineamientos de San Vicente de Paúl, bajo cuyas reglas se fundó la Sociedad de Señoras de la Caridad, de la cual es miembro doña Consuelo.

“Lo que más me interesa es la situación del anciano, muchos tal vez no fueron buenos papás y los llegan a recluir a nuestro hogar. Ellos lo que más necesitan es sentirse amados”, afirma doña Consuelo y, como toda una experimentada en las faenas de asistencialismo, ahora vislumbra un proyecto innovador para las personas mayores de El Salvador: una guardería.

“Hoy todo el mundo trabaja, entonces la guardería permitiría no ir a dejar al anciano a un hogar sino que la familia pueda seguir unida”, dice doña Consuelo.

 

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