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Falta información más exacta

La carencia de indicadores que reflejen la actividad económica en Occidente dificulta la toma de decisiones a los empresarios que quieran invertir.

Enrique Maldonado
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com

Acercar los centros de producción a otros municipios del país ayudará a descongestionar la capital.
Foto diario de occidente/ Evelyn Ungo

De todos es sabido que la información es crucial para la toma de decisiones. En el campo empresarial, significa la diferencia entre el éxito o fracaso de cualquier inversión.

Esa es precisamente una de las amenazas que se cierne sobre Occidente y, en general, aquellas zonas del país alejadas de la concentración de la actividad productiva.

¿A qué me refiero? A que en ningún lado, léase gremial empresarial u oficina estatal, es posible encontrar, por ejemplo, datos sobre inflación de Sonsonate.

Es seguro que los economistas tendrán una justificación a ello, que basta con los datos consolidados.

No obstante, las estadísticas en referencia revelarían el estado de abandono en que se hallan amplias zonas del país.

Desde otro punto de vista, darían cuenta exacta de cómo se concentra la actividad económica en pocos sitios.

Es una realidad innegable. Por eso se vuelve inaplazable acercar los centros de producción a la población económicamente activa. Lo contrario sólo contribuye al crecimiento desordenado de la ciudad.

Ya se cuenta con los espacios habitacionales para dar cabida a los empleados. Incluso hay proyectos en ejecución, lo que revela una potencial demanda de viviendas en el corto plazo.

Si así se hiciera, los efectos en la reducción de costos de operación serían evidentes. Así se explicaría el crecimiento de instalaciones industriales a lo largo de la carretera a Santa Ana.

A la falta de información confiable sobre un departamento en particular se suma el hecho que algunos trámites de oficinas gubernamentales sólo se realizan en la capital.

Indudablemente eso acarrea atrasos y genera costos que, al final, los termina pagando el consumidor final.
El gobierno, en su calidad de facilitador de los medios para la buena marcha del quehacer económico, pondría su granito de “arena” con el solo hecho de dar ese paso cualitativo. Siendo realista, son votos que cuentan.

Es de hacer notar que la eficiencia no sólo se logra con ir “quitando grasa” al término de cada año. Y no quiero decir con esto que sea improductivo reducir el tamaño del aparato estatal. No.

De lo que se trata es eliminar las trabas que entorpecen el dinamismo propio de la clase empresarial fuera del Gran San Salvador. Por el bien de todos, espero que así sea.

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