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Un
lujo ir a la escuela
El
año nuevo trae los gastos escolares a las familias.
Si elige lo cómodo, gastará unos ¢504;
si no, la factura rondará los ¢1,315 .
Santa Ana
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
¡Venga,
venga! ¿Qué va a llevar?, gritaba a todo
pulmón una mujer que vendía cuadernos en las
calles del mercado de Santa Ana. El comercio estaba muy animado,
y la gente se acercaba a ver la mercadería.
Por todos lados, niños y niñas caminando al
lado de sus padres y madres y cargando bolsas con cuadernos.
Comprame ese bolsón del Hombre Araña,
pedía un niño a su papá, mientras el
comerciante bajaba la prenda.
¿Cuánto vale? preguntó el
padre.
Ciento treinta colones, pero se la puedo dejar en menos
dice presto el negociante.
Cerca de ahí, una venta de telas. La confección
de uniformes es otra de las demandas en estos días.
El lugar estaba lleno. Los padres esperaban pacientemente
que tomaran las medidas a sus pequeños retoños.
La costurera
Yanira Umaña, madre de familia, se quejaba de que le
saldría cara la costura. Le van a hacer dos faldas
y tres blusas, comentaba. Una falda puede costar ¢75,
y una blusa, ¢35.
Pero los gastos no se quedan en eso, también
tuve que comprar un par de zapatos de 122 colones, cinco pares
de calcetas de 12 colones el par, una mochila de 85 colones
y todos los cuadernos y libros que pide la escuela en la lista
de útiles. Esto último sobrepasaba los 80 colones,
concluye la abnegada madre.
Aparte de esta inversión, se encuentran la matrícula,
el primer mes de colegiatura y comprar el uniforme y zapatos
deportivos... Se gasta bastante, afirma Yanira,
quien no puede dejar de ocultar una gesto de preocupación.
Pero ella no está sola. Una anciana caminaba por la
calle llevando a su nieto de la mano. Por ratos se paraban
frente a las vitrinas de las zapaterías para ver los
precios del calzado.
¿De cuáles querés?, preguntaba al pequeño.
El niño encogía los hombros, no sabía
qué escoger. Al entrar a la zapatería, la empleada
les mostró varios estilos y precios. Los más
baratos no bajaron de 122 colones, mientras que los más
caros y, por supuesto, los preferidos de los niños,
oscilaron entre los 158 y 193 colones.
Después de un rato, el chico se decidió por
unos zapatos de 158 colones. Luego observó los deportivos,
las viñetas mostraban precios de 132 colones hasta
263. Esos los vamos a comprar después,
le anunció la abuela y acto seguido se lo llevó
hacia la salida.
La pareja cayó en el ambiente de las librerías.
Carlos Mejía, dueño de una venta de útiles
escolares, promueve los cuadernos con los diseños de
moda, aunque explica que en el mundo de los libros, los padres
compran de acuerdo con el listado del centro educativo.
El listado
A los niños de primaria les exigen los libros
de lectura y caligrafía, mientras que los de Tercer
Ciclo tienen que llevar de matemáticas y sociales,
entre otros, dijo el vendedor. Pero los niños
siempre quieren comprar los lapiceros de moda y las cajas
de plumones y colores más nuevos de la temporada.
Déme tres lapiceros, dos lápices, una
caja de colores, un bote de pega, borrador, sacapuntas, plumones,
plástico para forrar cuadernos y un estuche de geometría
enumeró la compradora, quien debió tomar
muchas decisiones, pues cada artículo venía
en diferentes marcas y estilos, y el precio variaba.
Los borradores con aroma cuestan más, decía
la empleada a la ama de casa.
La mujer observó las cosas y después pidió,
inteligentemente, a la empleada que le buscara los artículos
más baratos.
Detrás de ella, otras personas hacían fila para
ser atendidas. Un hombre contaba su dinero esperando su turno
de pagar en la caja.
Siempre se gasta para mandar a los hijos a estudiar,
pero uno siempre quiere que ellos aprendan para que tengan
un buen futuro, señaló el orgulloso padre
de familia mientras guardaba la factura de su compra.
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