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Sin
miedo a hacer preguntas de sexo
En
el INSA, el alumnado en general recibe constantemente charlas
de orientación y educación sexual.
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| La comunidad estudiantil está
de acuerdo en ser informada sobre las relaciones. Foto:
Claudia Zaldaña |
Los alumnos tienen acceso a ayuda con una psicóloga,
enfermera, trabajadoras sociales y un médico.
La psicóloga del instituto, Margarita Hernández,
relata que a veces los alumnos se acercan buscando orientación
para encontrar respuestas a sus dudas respecto a temas de
educación sexual.
Según las autoridades del INSA, si no se imparten charlas
a los estudiantes, ellos mismos solicitan que se les imparta
una.
Siempre están interesados en aprender, en saber el
uso y los tipos de métodos anticonceptivos y cómo
prevenir las enfermedades de transmisión sexual.
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Lea
además |
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Una
decisión equivocada
Salir
de su casa y dejar de oír los regaños de
sus padres, fueron las razones de Margarita (nombre ficticio)
para buscar un embarazo con su novio, un pandillero. Tiene
cinco meses de gestación y tuvo ya amenazas de
aborto. |
El director de este centro educativo, Rigoberto Aguilar,
comenta que el apoyo a los jóvenes es abierto. Ya no
hay secretos sobre el tema de las relaciones sexuales y la
mejor opción es hablar abiertamente al respecto.
La mayoría de alumnos de bachillerato e incluso
algunos de tercer ciclo ya tienen una vida sexual activa,
sostiene la psicóloga.
En ese caso, la institución prefiere educar a los jóvenes
sobre los métodos de prevención, en lugar de
hacer expulsiones masivas.
Por su parte, la enfermera de este centro educativo, Gladis
Orantes, manifiesta que en el botiquín de la farmacia
hay preservativos para los alumnos que lo soliciten. Solamente
tienen que llegar a la farmacia y pedir uno, pues ahí
nadie hace caras extrañas ni critica la decisión
de los jóvenes.
Las señoritas también llegan a traer condones
cuando lo desean y no hay restricciones para ello.
Las autoridades del instituto consideran que es mejor
ayudarles de esta forma y no dejarlos que tengan relaciones
de manera irresponsable, para que luego tengan que sufrir
las consecuencias.
Aprobando la materia de mamá
Cuando ella cursaba el octavo grado, recibió la noticia
de que iba a ser madre. La vida me cambió mucho,
porque dejé de hacer muchas cosas y el estudio se volvió
más difícil, recuerda la joven madre.
En ese tiempo, ella no estudiaba en el INSA. Estaba inscrita
en una institución de San Salvador, la cual tuvo que
dejar debido a su embarazo. Allí era prohibido estudiar
en su estado de futura madre. Era un colegio de niñas
en donde la disciplina era muy estricta.
Claudia salió de esa institución y llegó
a Santa Ana. Comenzó a estudiar de noche, pero luego
se cambió al INSA, porque supo que ahí sí
aceptaban a jóvenes embarazadas y a alumnas que ya tuvieran
hijos.
Se integró al plan formal de educación. Hoy, ella
estudia por las mañanas y por las tardes atiende a su
bebé, que ahora tiene tres años.
Es bueno que se les dé apoyo a las jovencitas que
salen embarazadas, porque en esos momentos lo que uno quiere
es superarse y seguir estudiando, aconseja Claudia.
El sacrificio
Claudia considera que hay que vivir las etapas de la vida a
su debido tiempo. Ser madre para ella es una experiencia muy
grande, pero sabe que hay muchas cosas que ha tenido que sacrificar
por ser madre prematura.
Todo es más difícil. Estudiar cuesta más
porque una debe esperar a que el bebé se duerma y hay
que estar pendiente de lo que él necesita, dice
la joven.
Claudia se ha convertido en consejera para varias de sus compañeras.
Algunas de sus amigas la buscan para que ella les platique de
su experiencia o para comentarle sus inquietudes.
Yo lo que les digo es que se protejan y que se cuiden
para que no tengan que afrontar situaciones para las que no
están preparadas todavía, concluye. |
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