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Con el bebé en el vientre y el libro bajo los brazos

El Instituto Nacional de Santa Ana impulsa un programa de ayuda a las alumnas en estado de embarazo. El objetivo es que sigan estudiando en el plan de educación normal. Ya son un referente en el país.

Santa Ana
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
Expulsar a las alumnas en estado no es una política de la institución santaneca. Foto: Claudia Zaldaña

Es una realidad. Hay estudiantes embarazadas sin haber concluido sus estudios de educación básica y bachillerato.

En consecuencia, el tema de las madres adolescentes dejó de ser un tabú para el Instituto Nacional de Santa Ana (INSA), aunque en otros colegios e instituciones privadas todavía no sea así.

Ahí se han dado varios casos de adolescentes que salen embarazadas, mientras cursan el noveno grado o el bachillerato.

Esto, en la mayoría de centros educativos es considerado una falta grave, hasta el punto de expulsar a la estudiante, pero en el INSA tomaron la decisión de brindarle su respaldo.

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En el INSA, el alumnado en general recibe constantemente charlas de orientación y educación sexual.

Desde hace cuatro años, el centro educativo lleva a cabo un programa de apoyo a las madres adolescentes estudiantes para que no dejen de estudiar. Actualmente hay dos embarazadas en bachillerato.

El director del Instituto, Rigoberto Aguilar, aseguró que no las expulsan. “Les recomendamos que manden a hacer uniformes más flojos, para que se sientan cómodas”, dice el director.

En los pasillos del INSA, no es extraño cruzarse con alguna alumna cuyo abdomen luzca un tanto más prominente que el de las demás y aunque verlas embarazadas tampoco es la moda general, sí hay algunas estudiantes que llevan a sus bebés en el vientre en los salones de clase.

Las futuras madres no tienen consideraciones especiales al recibir las clases y hacer los exámenes. Todas deben seguir el mismo plan de estudios, pasar por las mismas pruebas y obtener buenas calificaciones.

“Lo que queremos es darles la oportunidad de que continúen con sus estudios, integradas al sistema formal”, aclara Aguilar.

¿Mal ejemplo?

Algunas instituciones educativas todavía no pueden ver con buenos ojos esta situación. Consideran que permitir que las estudiantes embarazadas asistan a clase puede ser un mal ejemplo para las demás jóvenes.

En los colegios privados, si una alumna sale embarazada es expulsada inmediatamente por considerarse una falta al reglamento de la institución.

Según Marco Tulio Fuentes, director Departamental del Ministerio de Educación en Santa Ana, la medida de apoyar a estas jóvenes es buena, pero no es algo que ocurra en todos los centros.

El Ministerio da la facultad a las instituciones para establecer su propio reglamento para que decidan si esto es una falta o no.

“Algunos colegios piensan que las alumnas embarazadas son un mal ejemplo, y tratan de proteger a las demás de enfrentar la misma situación”, dice Fuentes.

Por tanto, en los colegios privados, la decisión de expulsar a las jovencitas embarazadas es tomada en conjunto con maestros, directores y padres de familia. La mayoría considera que es mejor evitar este tipo de casos dentro de las instituciones como una medida de prevención.

El Ministerio de Educación no tiene ninguna objeción en que las alumnas prosigan con sus estudios, “se trata de ayudarlas a superarse y es mejor que continúen estudiando”, señaló el funcionario de Educación.

La disciplina

Manuel Delgado, sub director del Colegio Bautista de Santa Ana, asegura que las normas disciplinarias que la institución tiene no les permite aceptar que las estudiantes continúen en el colegio si están embarazadas.

“Tenemos nuestras reglas y no aceptamos a señoritas en esta situación”, sostiene Delgado.
Sin embargo, ya se han dado casos y lo que el colegio hace es que les permite realizar sus exámenes para que no pierdan el año, pero no les permiten asistir a la institución. Además, las pruebas para calificar tienen que realizarlas en un horario distinto al del resto de alumnos.

También debe vestir de particular, pues ya no se le permite presentarse con uniforme. Estas excepciones sólo se permiten si el caso se detecta casi al final del año escolar.

El director afirma que ellas terminan el año, “pero el siguiente ya no pueden inscribirse en el colegio, porque las normas así lo establecen”.

Agrega que, generalmente, son los mismos padres los que deciden sacar a sus hijas de la institución.
La postura del Colegio Bautista concuerda con el resto de instituciones privadas.

Sin embargo, estos centros educativos aseguran que la orientación sexual es importante, por lo que desarrollan programas de orientación y ayuda por medio de profesionales en psicología.

Una oportunidad

El programa de ayuda a las madres estudiantes está siendo impulsado en Santa Ana sólo por el INSA. La estudiante Laura Ivette Guerrero opina que es bueno que se les dé una oportunidad de seguir estudiando, porque es en ese momento cuando más necesitan de formación y orientación.

En un principio, a muchos alumnos les parecía extraña la idea de tener a una compañera sentada a su lado con un estómago notablemente crecido, pero poco a poco se han habituado a esto.

“En el grado pegado al nuestro, hay una compañera que está embarazada, pero todos la queremos igual y es bueno que si ella tiene ganas de seguir superándose pueda hacerlo a pesar de su estado”, comenta Miriam Samira Monterrosa, de octavo grado.

Y los muchachos opinan igual. Oscar Villa, de tercer ciclo, piensa que a las compañeras embarazadas hay que ayudarles a estudiar, “es bueno que ellas sigan en clases y terminen sus estudios con todos nosotros”.

Por otro lado, una estudiante de un colegio privado manifiesta que no a todos los padres de familia les parece esta idea y piensan que esto puede ser un mal ejemplo para nosotras. “En el colegio existen reglas y hay que respetarlas”, señala.

Finalmente, algunos alumnos creen que el hecho de tener a una compañera embarazada dentro del mismo salón de clases es extraña, pero es bueno que hayan lugares en donde sí se les dé la oportunidad de graduarse.

 

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