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Una vida marcada por la necesidad y la fe divina

“Tengo ocho hijos, por que Dios así lo quiso”, afirma Alicia Carías, de 40 años. Ella es pobre

Ahuachapán
Larisa Velásquez
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
Sin desesperación. Así enfrenta su estado de pobre la ahuachapaneca Alicia Carias, en el cantón El Roble. Foto: Diairo de Occidente/Larissa Velásquez.

Alicia Carias vive en compañía de su esposo y sus retoños, cuyas edades oscilan entre los 2 y 23 años.

Su casa mide 10 metros de ancho por 15 de largo. Las paredes son de vara de bambú, el piso de tierra y no hay servicios básicos, como agua potable ni luz.

El agua la provee una cantarera, a un kilómetro de distancia de la vivienda.
La casa tiene dos cuartos. En uno, cuatro camas donde duermen los 10 integrantes de la familia y el otro es la cocina y comedor.

La ropa de cama es tan escasa que cuando hace frío, los niños se pelean las pocas sábanas.

Sin educación


Un día cualquiera para Alicia consiste en cuidar a sus hijos.De ellos únicamente dos asisten a la escuela, la mayor, Carmen, de 23 años, trabaja de doméstica en Ahuachapán.

4 AÑOS

Es el promedio que asisten a la escuela los hijos de Alicia Carías

El resto de la prole ayuda en las labores del hogar y trabaja la tierra como jornaleros. “Lo que logran cultivar en la época de invierno sirve de alimento para todo el año, y una parte la venden para comprar artículos necesarios para sobrevivir”, explica Alicia.

Esta ahuachapaneca hace gala de estoicidad ante el futuro que le depara vivir sumida en su condición de pobre. Sabe sobrevivir en escasez, “el día a día es comer, dormir, trabajar cuando hay trabajo”, comenta y en cuanto a la educación de sus descendientes acepta que “no han alcanzado ni el quinto grado”.

El futuro que ve para sus hijos es labrar la tierra y que Dios haga el resto, “la familia y los hijos él los concede”, afirma.
Las necesidades de la familia de Alicia son muchas, pero viven en armonía. “Yo tuve muchos hijos porque Dios así lo quiso, y aún no sé si me concederá la gloria de procrear más”, concluye esta mujer.

UFG ayuda a las comunidades

Claudia Zaldaña
Diario de Occidente

Las mujeres necesitan educación y trabajo.

“Queremos salir de las aulas y comenzar a hacer obras sociales”, asegura Rafael Ruiz, director de la Universidad Francisco Gavidia (UFG).
Desde el ciclo pasado, alumnos de la UFG han dejado los salones de clase para comenzar, por primera vez, a visitar comunidades pobres y llevarles ayuda a los necesitados.
Los residentes de la comunidad Arco Iris, del cantón Cantarrana de Santa Ana, son testigos de ello.

En junio pasado, una delegación de estudiantes y maestros recogieron ropa y granos básicos para repartirlos en la comunidad.
“Más adelante podríamos ayudar a solventar otro tipo de necesidades, como el agua potable, ya que hay muchos lugares que no la tienen”, dice Ruiz.

“Podríamos colaborar haciendo gestiones necesarias para ayudar a que una comunidad obtenga un proyecto de agua o participar en otro tipo de obras que satisfagan las necesidades de la zona”.

-¿Cómo se combate la pobreza? -preguntamos al rector.
-La respuesta a la pregunta de cómo se combate la pobreza es muy fácil, pero ejecutarla es muy difícil, porque lo que hay que hacer es crear fuentes de trabajo para que esta gente salga adelante -indica Ruiz.
El mejor campo de acción puede ser Arco Iris.

 

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