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Pobre
es el que no piensa en Dios
En
el parqueo de Agape Centro, por la noche, hay un grupo de
ancianos. Están armados de palos y amenazan a los
transeúntes, es su forma de defenderse. Llegaron
a ser indigentes por esos derroteros que tiene la vida.

A sus 82 años, Tomás Díaz Fernández,
que únicamente ve sombras con sus ojos, tiene por cobijas
unos plásticos y de colchón el suelo. Foto:
Diario de Occidente/Erika Prado
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En
Arco Iris la vida se torna muy oscura
¿Quiere
conocer la pobreza extrema? Visite entonces la comunidad Arco
Iris, en el cantón Cantarrana de Santa Ana, formada
por más de 45 familias.
Una
vida marcada por la necesidad y la fe divina
Tengo
ocho hijos, por que Dios así lo quiso, afirma
Alicia Carías, de 40 años. Ella es pobre
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