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¡A
bailar!
La
discoteca estaba llena. En la pista ya no cabía ni
un alma y muchos bailaban cerca de sus sillas o la barra del
bar. Era tarde de fiesta y con buena música para bailar.
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| Ejercicio físico
y socialización son dos factores que van de la
mano en los sitios de diversión. La juventud tiene
su espacio también en Santa Ana.
Foto: Diario de Occidente/Claudia Zaldaña |
Observando desde su tarima, el DJ Alex disfrutaba de aquella
escena: decenas de santanecos se movían al ritmo de
las canciones de moda. Bajo las luces neón y el humo
blanco que se extendía por toda la pista, los jóvenes
se movían frenéticamente, como hipnotizados
por la música.
Alex animaba el ambiente cambiando los ritmos y los géneros
musicales; había que complacer a todos los gustos y
a todas las edades. Aunque en su mayoría eran adolescentes,
había por ahí uno que otro adulto que disfrutaba
de la tarde.
Aquello parecía una competencia de baile. Todos trataban
de dar lo mejor de sí mostrando sus mejores movimientos
y pasos de baile. Las señoritas movían las caderas
con sensualidad y malicia, mientras los caballeros se derretían
ante tales movimientos.
Y ellos, como queriendo demostrar también sus habilidades,
agitaban hombros y cadera con vigor y dinamismo para impresionar
a las bailarinas. El sudor participaba en la fiesta, bajando
suavemente por las frentes de los que bailaban. Recorría
sus rostros, sus manos, sus brazos, su cuello, su espalda...
era el calor vivo de la música desplazándose
por todo su cuerpo.
Y es que este calor es la característica que nunca
falta en el ambiente de una discoteca, pero no sólo
sirve para hacer sudar, también hace integrarse en
el ambiente y desinhibirse por completo a la hora de bailar.
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| La experiencia del DJ
CUENTA a la hora de motivar a la concurrencia de las discotecas.
Foto: Diario de Occidente/Claudia
Zaldaña |
Aquí uno se siente bien, comenta Miriam
Mendoza, una santaneca que frecuenta la disco. Es divertido
venir a bailar y a hacer nuevos amigos.
Muchos opinan que la discoteca es un buen lugar para socializar.
Los adolescentes se reúnen en las discos y logran entablar
amistad fácilmente.
Boris Salguero tiene 30 años, frecuenta la discoteca,
pasa en la pista de baile el mayor tiempo posible y parece
encajar muy bien con el ambiente y las señoritas con
las que baila.
Me gusta mucho bailar y disfrutar, pero lo que más
me gusta es venir a ver cheras, dice sonriendo.
Cristian Orellana opina igual. Le gusta asistir a las discotecas
a socializar, a encontrar pareja si no se tiene y, sobre todo,
a mover el cuerpo.
Discoteca, negocio rentable
Roberto Tejada es el propietario de Supra Discoteque, una
de las más concurridas de Santa Ana. Es un buen negocio,
el objetivo es brindar un espacio de entretenimiento y diversión
a los santanecos, dice.
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| La calidad es premiada
con la asistencia casi religiosa del mejor
jurado: el público. Foto:
Diario de Occidente/Claudia Zaldaña
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El gasto más grande es el pago de la electricidad,
pero, las ganancias dan para pagar las cuentas. El ambiente
que tenemos es familiar, tranquilo.
Los domingos hacemos tardes juveniles para que los adolescentes
que no pueden venir por las noches disfruten también,
comenta Tejada.
La inversión que se hace para tener un centro como
este no es poca. Y no sólo música. También
luces, espejos, humo y otros.
Queremos darle a la gente una opción de vida
nocturna y de fin de semana, ya que en Santa Ana necesitamos
lugares para divertirnos, dice Tejada.
Y los jóvenes santanecos lo confirman asistiendo religiosamente,
para botar el estrés y departir con sus amigos.
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