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Mundo del Arte

Estela
La artesanía de una mujer de Occidente

Una mujer que dedicó su vida a pintar y elaborar artes manuales con sensibilidad. Transmitió durante dos décadas en las aulas ahuachapanecas la disciplina del arte .

Ahuachapán
Lya Ayala
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
Doña Estela muestra la variedad de artesanías que elabora en diversos materiales como madera, tela, hilos, lana, cartón y lienzos. Foto: Diairo de Occidente/Luis Villalta

La profesora y pintora Estela de Rodríguez se ha dedicado durante toda su vida a enseñar, a propios y extraños, el difícil oficio de elaborar artesanías.

Los materiales que utiliza nunca han sido un obstáculo. Desde papel hasta hilos de colores pasan por sus inquietas manos para obtener todo tipo de objetos útiles y hermosos: manteles grandes y pequeños, porta retratos, pisapapeles, frascos decorados donde guardar granos o alimentos, porta pañales, servilleteros y cuadros bordados.

Cada uno reúne un sello personal, la paciencia y sensibilidad artística al elaborarlo.
Doña Estela asegura que los vende cuando se los encargan, pero suele obsequiarlos a sus hijos, hermanos y nietos.

“Todos en nuestra familia nacimos con la habilidad de hacer alguna cosa. Fíjese que mi hermano es ebanista. Trabaja la madera del cafeto con mucha habilidad con herramientas rudimentarias”, recuerda.

Y es que doña Estela, que fue educada en el Hospicio San José en la ciudad de Ahuachapán sabe de la disciplina para realizar cualquier tarea.
“En esos tiempos las cosas era diferentes. Buenos profesores nos enseñaban música, manualidades y dibujo”, comenta de su infancia.

Pero hace hincapié en que sus padres, Clara Magaña y Jesús Martínez, son los principales impulsores de su constancia en lo que realiza.
“Mi madre nos llevaba de aquí para allá del pueblo, para que nos enseñaran a bordar a cocinar. Siempre quiso que estuviéramos bien preparadas”.

Lo cumplieron. Pues doña Estela se trasladó a San Salvador a estudiar profesorado en la Escuela Normal Superior. La vocación de ensenar a los jóvenes la ganó para siempre.

“Era difícil para las que estudiábamos en el interior obtener una beca. Yo me había propuesto obtener una, aunque los exámenes de ingreso eran exigentes. Debíamos contestar en segundos las preguntas de un examen. Además a Santa Ana le destibana el mayor número. A nosotros sólo una”, rememora de los tiempos de estudio.

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Una vida para el arte

 

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El esfuerzo valió la pena. Se graduó de profesora a los 18 años y empezó a dar clases en el Hospicio de las Hermanas de la Caridad.
“Las hermanas querían hacerlo público, pero el gobierno no las ayudó. Me acuerdo que lo hizo el pueblo de Ahuachapán. Cada uno recogimos un ladrillo y lo llevamos hasta levantar el edificio”, recuerda. Estos cambios la obligaron a aceptar una plaza en el Instituto Alejandro de Humboldt, donde trabajó de 1970 a 1983.

“Viví los mejores momentos de mi vida entre los muchachos del instituto. Uno de los que me quedan fue cuando salieron a la calle a pedirle a la gente dinero para obsequiarme una piñata”, cuenta emocionada.
Sin embargo, la guerra, como a todos, le dejó sus huellas. No olvida los días en que algunos de sus alumnos no regresaban a estudiar.

“Enviaban coronas a los profesores, anunciádoles que iban a morir”, eso la asustaba mucho, por lo que decidió retirarse. Ahí empezó su interés por la pintura. La práctica constante la convenció por completo de empezar a hacerlo.
“Para mí nunca ha sido un sacrificio mi vida, me complace dedicarme a todo lo que emprendo”, enfatiza.

Ahuachapán

Te quiero y recuerdo por tu silencio humilde, que acaricia los sueños
de la ciudad dormida.
En tus entrañas esa fuerza geotérmica que hace vibrar la industria; y esparces a los vientos el delicioso aroma de cafetos en flor.
Eres un relicario que guarda las vivencias, de aquellos cuya suerte fue la de haber nacido bajo tu hermoso cielo.
Bella tierra de Esoini, Zamora, Trigueros y de Manuel Alonso, que te cantaron siempre con gran inspiración.
Tierra de mis ancestros, laboriosa y pujante, Dios te bendiga siempre y llevemosla siempre en el corazón

La costura
- Una de sus habilidades más apreciadas es la confección de muñecas de trapo y bordados francés en finas telas.
La Artesanía
- Este jarrón de metal con dibujos es un ejemplo de su habilidad para expresar su sensibilidad en cualquier material.
La pintura
- Cuando visita la casa de sus familiares, se dedica a pintar las calles de los barrios de la ciudad ahuachapaneca.


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