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Ahuachapán
Por la guarida del Diablo
Una
angosta vereda, rodeada de vegetación y cultivos de
maíz,
conduce a la misteriosa cueva
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Si desea conocer el hogar
del Diablo, visite el cantón San Martín
donde dicen que está la cueva del cachudo
.Foto Diario de Occidente
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El hogar del diablo está resguardado por dos enormes
guardianes de piedra. Vigilan la entrada de la cueva. Está
a 5 kilómetros de Gaymango, en el cantón San
Martín
Hay quienes manifiestan que han visto salir de la guarida
del diablo una enorme culebra dorada.
La tradición popular advierte que si las personas caminan
por la zona de la guarida del Diablo, a las doce
del día o a la medianoche, pierden su camino. También
son víctimas de espantos y burlas.
Doña Hilda, quien no quiso dar su apellido, relató
que, en cierta ocasión, un conocido de ella pasaba
por el sitio y escuchó risas y burlas que salían
del monte.
El hombre no pudo salir hasta que se dejó guiar por
una de las vacas.
Otra leyenda es sobre una niña de 2 años que
se perdió mientras estaba al cuidado de su niñera.
Esta fue a traer un vaso con agua y dejó a la menor
sola en el patio, dándole de comer a unos cerdos.
Pasaron dos días antes de encontrarla misteriosamente
en medio de un cultivo de maíz.
La tentación
Pero siempre hay valientes y curiosos que se han aventurado
a entrar en la cueva, armados de lámparas y lazos.
Ninguno de ellos ha logrado llegar al fondo del hogar del
demonio.
No tiene fin, y llegado un momento hace falta el aire.
Eso hace imposible explorarla en su totalidad, cuentan.
Por lo menos, yo todavía pude visitar este sitio y
no me perdí, el que haya escrito la nota de la guarida
del Diablo es la prueba.
Los valientes
Los curiosos que se han internado en la cueva relatan
sus aventuras dentro del hoyo
Los improvisados exploradores afirman que en las
paredes
interiores de la cueva hay jeroglíficos
Afirman que han intentado borrar los grabados,
pero no lo han conseguido.
Uno de los problemas que han tenido es la dificultad
para respirar dentro de la cavidad.
Por esa razón no le conocen el fondo. |
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