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Pandillas,
el salto sin retorno
Conoce
la Policía Nacional Civil el problema de las pandillas?
La respuesta es sí, pues hizo un estudio para tener
un marco de referencia. Al final, todos tenemos algo que decir
en la solución y control de las maras en nuestras comunidades.
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| Los Grafitos de los mareros
avisan sobre cuáles son los terrotorios que controlan.
Esto crea miedo entre la gente. Foto:
Diario de Occidente |
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El comisionado Pedro González, subdirector general
de la Policía Nacional Civil (PNC), me da un consejo
al inicio de la entrevista: al marero hay que llamarlo pandillero,
porque el primer nombre les sube el ego.
Sus conocimientos del mundo de las pandillas en El Salvador,
y especialmente en el occidente, los obtiene de un estudio
que realizó la Policía, pero también
de su experiencia de campo.
En Sonsonate, la Mara Salvatrucha vende droga,
afirma González. ¿Y la 18? El mundo de ésta
es el robo, el hurto y los homicidios.
-¿Qué facilita que una mara penetre en un barrio
o colonia? -preguntamos al jefe policial.
-Como policía vimos los problemas y nos dimos cuenta
de que no era puramente policial, sino que es bien complejo.
Quizás en un par de años ya no vamos a firmar
la paz con la guerrilla, sino que el gobierno de turno lo
tendrá que hacer con las pandillas -reflexiona el comisionado
González.
Esto posiblemente suceda debido a que las pandillas son territoriales,
buscan controlar y demarcar una zona, y así sentirse
protegidos y asegurar los ingresos.
A pagar
Por ejemplo, los que vivan en una comunidad controlada por
x pandilla cancelarán un impuesto, en la
misma forma que se lo pagábamos a la guerrilla durante
la guerra.
A la fecha, la autoridad tiene identificados a 10 mil pandilleros.
Poseen sus fotos, saben dónde viven y quiénes
han muerto. Yo diría que si no le entramos rápido
a esto, van a crecer, advierte el comisionado González.
Y sus temores tienen fundamento. Si hace cinco años
los menores comenzaban a introducirse al mundo de las pandillas
a los 14 años, hoy lo hacen a los nueve. Son los hijos
de los pandilleros o sus hermanos menores.
El bautizo de la mayoría es la pandilla juvenil. Ahí
se encuentran los que todavía tienen un lazo o vínculo
con la familia. Se reúnen de forma ocasional y tal
vez hicieron alguna maldad, como molestar a los
del colegio rival. Estos no roban.
336 PANDILLEROS
La Policía Nacional Civil tiene a 336 mareros
identificados en Sonsonate.
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174 DE MS
De los 336 mareros en Sonsonate, 174
son de la Mara Salvatrucha (MS)
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El segundo escalón es la pandilla juvenil delincuencial,
la cual sí posee una estructura. Sus miembros son,
en un momento dado, utilizados por el crimen organizado para
cometer asesinatos. La mayoría rompió con su
grupo familiar y dio el salto definitivo a la pandilla.
Los tatuajes
El pandillero consume droga, y los tatuajes aparecen en su
cuerpo. Pueden robar, asesinar y responden a un líder.
La clica es su base.
Además, tienen grupos que se dedican a reclutar nuevos
miembros, de choque para enfrentarse con los rivales y los
que comenten los actos delictivos. De ahí al último
peldaño, los crímenes, basta un empujoncito.
En la computadora del comisionado González se abre
un programa donde se encuentran las fichas de pandilleros
como El Caballo, de la ciudad de Chalchuapa, en
Santa Ana.
Es un salvatrucho de 23 años. La Policía lo
ha capturado siete veces. ¿Dígame qué
programa de prevención le podemos dar a este pandillero?,
me interroga el jefe policial.
-¿Y si lo meten a la cárcel saldrá mejor
o peor? -le respondo con otra pregunta.
-Pero si lo dejo en la calle sería peor, él
ya mató a dos niñas -señala-. No queda
otra que meterlos a la cárcel.
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| " Yo soy de los
mandos que sostienen que a ellos (a los padilleros criminales)
definitivamente hay que sacarlos de circulación
de la calle, hay que tenerlos recluidos y no estoy hablando
de que a lo mejor se van a rehabilitar... pero estoy evitando
que personas inocentes mueran". Comisionado
Pedro González, Subdirector General de PNC |
La hora de vivir con el enemigo
Si una comunidad quiere evitar la formación de la mara,
debe organizarse e intercambiar información cuando
llegan los pandilleros
- Las familias que forman un barrio, una colonia, una ciudad,
deben estar muy atentas al comportamiento de sus hijos.
- Si los están induciendo a una pandilla, tienen que
tratarlos rápidamente, porque contaminarán a
toda la comunidad.
- Si la pandilla ya está ahí, las personas tienen
que hablar a la Policía.
- Los vecinos tendrán que organizarse, conocer al que
vive al lado y estar unidos. Está comprobado que en
las poblaciones más compenetradas es más difícil
que una pandilla penetre entre sus miembros.
- La denuncia del arribo de los primeros mareros debe ser
oportuna, no esperar a que ya dominen el sector.
- La ciudadanía puede también apoyarse en el
deporte o en las escuelas e iglesia para orientar a los jóvenes.
Yo soy de los mandos que sostienen que a ellos (a los
pandilleros criminales) definitivamente hay que sacarlos de
circulación de la calle, hay que tenerlos recluidos
y no estoy hablando de que a lo mejor se van a rehabilitar...
pero estoy evitando que personas inocentes mueran.
Comisionado Pedro González, subdirector general de
PNC.
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