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Sonsonate
El río de las leyendas
A
pocos kilómetros de Sonsonate, usted podrá encontrar
un centro de recreo que lo acercará mucho a la naturaleza.
Es el río El Escuco, donde el diablo pone pruebas.
Sonsonate
Larissa Velásquez
Diario de Occidente
diariodeoriente@elsalvador.com
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El cauce del río
muestra formaciones rocosas que llegado un momento sirven
como asientos naturales.
Fotos Diario de Occidente/ Larissa
Velasquez
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En el pequeño pueblo de Santo Domingo de Guzmán,
a nueve kilómetros de Sonsonate, está el río
El Escuco.
En su curso hay una impresionante cascada que tiene una caída
de aproximadamente 50 metros. Ese detalle le confiere
al paraje sonsonateco una belleza muy particular y es fuente
de asombrosas leyendas.
A lo largo del cauce hay abundante vegetación, árboles
enormes que rodean al lugar dándole un ambiente de
frescura y haciendo el simple acto de caminar una actividad
amena.
La única desventaja es que para llegar a él
hay que atravesar un pequeño tramo del camino que se
vuelve resbaloso por la gran cantidad de nacimientos de agua
que hay en el lugar.
Las fuentes
Las enormes peñas húmedas que rodean la cascada
se encuentran cubiertas por gran cantidad de musgo y helechos.
Tambén hay pequeñas cuevas que albergan numerosos
manantiales.
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Punto
de encuentro mágico
La tradición popular indica que el río
El Escuco era el sitio donde llegaban los brujos de
la zona para ser examinados por el diablo.
ganarse el tÍtulo del mejor hechicero implicaba
tirarse desde lo alto de la cascada y sobrevivir para
contar el cuento. era la prueba mayor.
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Sin embargo, la poza que se forma de la caída de agua
no es muy profunda y los visitantes pueden darse un baño
sin ningún riesgo.
Sólo en la temporada lluviosa puede alcanzar los dos
metros de profundidad, el resto del año es un lugar
muy seguro.
Las historias que se cuentan del sitio son muchas y han sido
trasmitidas de generación en generación.
Los habitantes del lugar que aseguran que hasta la Siguanaba
llegaba a las orillas del río para darse un baño.
También se dice que era un punto de reunión
para los brujos, que celebraban ceremonias con el diablo,
a manera de prueba y saber quién era el mejor.
La prueba consistía en lanzarse desde lo alto de la
cascada y si salía con vida había aprobado.
También se consideró como lugar ceremonioso
por los antiguos pobladores de la zona, donde hacían
importantes rituales.
El colorido del sitio es sin lugar a duda lo que más
llama la atención de los visitantes, en su mayoría
extranjeros que son atraídos por las cristalinas aguas.
El Escuco lo puede encontrar a un kilómetro de Santo
Domingo de Guzmán. La gente del lugar le indicarán
la ruta.
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