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Ante
la cultura de la muerte
Toda
una nueva generación es asesinada en Santa Ana. La
mayoría está involucrada con maras que han llegado
a controlar determinadas regiones.
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| EL 26 DE MAYO PASADO,
el ex marero Martín Antonio
Polanco fue asesinado. Foto:
Diario de Occidente/Antolín Escobar |
Bien complejo. Estas dos palabras resumen lo que significa
el problema de las maras para la Policía Nacional Civil
(PNC) en Santa Ana.
El supervisor de la Unidad 911 y el PIP COM, sargento Roberto
Carlos Lorenzana, dijo que la PNC hace todo lo que está
a su alcance para evitar que los pandilleros se asesinen entre
ellos, que roben, que hagan desórdenes públicos
y cometan otros delitos.
Lorenzana dice que se puede lograr con las herramientas
jurídicas, como las ordenanzas contravencionales municipales.
Sin embargo, los pandilleros tienen una movilidad que les
permite salirse del cerco policial. Cuando ven
la presión constante de la PNC, emigran para otros
sitios donde las municipalidades no dan el apoyo,
explica el policía.
Esto no sucede en la ciudad de Santa Ana, donde la autoridad
logra retener a los pandilleros que son llevados a la Policía
Metropolitana. Ahí guardan prisión unos días,
después salen libres y al cometer los mismos errores
vuelven a ser capturados.
La estrategia de guardarlos por un tiempo ayuda
a que los hechos de homicidio se den con menos frecuencia.
Sin intimidarse
En Santa Ana, todos saben que las rencillas entre los diferentes
grupos de pandilleros son frecuentes por cerca que esté
la PNC. Es decir, si las pandillas contrarias se encuentran
el enfrentamiento es seguro. Ellas únicamente piensan
en agredirse o matarse, no les importa caer presos.
Si no lo hacemos, los otros lo harán, argumentan
las maras.
Otro problema de la Policía como de la Fiscalía
General de la República es la escasez de personas que
presencian los delitos de los mareros.
Así, al momento de juzgar a un pandillero, los testigos
no llegan. Son pocas las veces que los pandilleros son denunciados
y cuando la Fiscalía o la PNC busca al testigo, éste
no va a declarar por temor.
El peor momento de los investigadores es a la hora de presentar
las pruebas en los juzgados. No las hay debido a que los testigos
no acuden. ¿Qué pasa? Los pandilleros salen
libres.
¿Cómo erradicar entonces a las maras? Actualmente,
la Policía busca alternativas, pues los pandilleros
no tienen horas ni días planificados para cometer los
hechos. Ellos ven la oportunidad y lo hacen, más si
tienen enfrente a los del bando contrario.
19 muertes
En el municipio de Santa Ana, sólo en mayo
reportan 16 mareros asesinados.
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1,244 capturas
De mareros lleva la Policía durante mayo,
por asociaciones ilícitas y desórdenes
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Armas matriculadas
Hasta sus armas están matriculadas muchas veces, además
al buscarlos en el sistema aparecen limpios y
sin cuentas pendientes con la ley, aunque en la calle se diga
que el sujeto se encuentra involucrado en hechos delincuenciales.
Al no haber denuncia, ellos siguen limpios, aclara
el sargento Lorenzana.
También recordemos que los pandilleros ya no se refugian
en un solo lugar. Al sentir la presencia policial se van de
un lado para otro, y como a un pandillero no se le acuse de
algo tampoco puede ser detenido.
Un municipio muy afectado por las maras es Chalchuapa. Allí,
los mismos mareros se jactan ante los agentes al ser capturados,
ya vamos a estar libres, les dicen retándolos.
Y es cierto. Se dan casos de pandilleros que han sido capturados
más de una decena de veces y siempre salen libres,
por lo problemas antes mencionados.
Desgraciadamente, ser pandillero se está convirtiendo
en una cultura y muy peligrosa.
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Los tapiales en la
colonia España, barrio Aldea San Antonio, son
marcados por las maras.
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El callejón
del diablo es famoso por su peligrosidad,
debido al accionar de las pandillas.
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Un grafitti indica
la mara que domina la zona.
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Fíjese por donde camina
En Santa Ana, existen varias zonas donde
hay pandilleros
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- Los santanecos toman sus precauciones si viven o cruzan
las colonias Santa Isabel, IVU, Lamatepeque, Santa Teresita,
Los Cedros
- Lo mismo sucede en los barrios El Angel y Santa Bárbara.
- El problema exige la intervención de la Policía,
la Fiscalía, tribunales y comunidades.
-En Chalchuapa los pandilleros hacen de las suyas en Las
Ninfas, Las Margaritas, Los Gavilanes, San Juan, La Granja,
La San Antonio, y La Guadalupana. |
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