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El
artesano de las máscaras de madera
Tradición
casi en el olvido. La frase resume el oficio de Fidel Cortez,
de 71 años, quien es capaz de transformar un trozo
de madera en una máscara.
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La herencia histórica
de salcoatitán define el hacer artístico
de on Fidel Cortez, cuya misión es el rescate
cultural del pueblo.
Fotos diario de occidente/ Vanessa
Velásquez
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Un pequeño trozo de madera se convierte en una máscara,
gracias a la habilidad de Fidel Cortez. Luego la obra de arte
será una de las partes importantes de un disfraz.
¡Qué puede cambiar un mundo, en el cual se disfraza
la pasión, el dolor y el amor! Hay que preguntarle
a este artesano que desde muy joven aprendió a darle
vida a un pequeño trozo de madera hasta transformarlo
en vistosas máscaras. Éstas han sido utilizadas
para representar comedias y tragedias tales como el baile
folklórico Los Diablitos, muy conocido
en Salcoatitán.
La danza es representada, todos los años, el 24 de
diciembre, por un grupo de personas del pueblo instruidos
por don Fidel. Intervienen seis parejas que portan llamativas
vestimentas, en colores muy vivos con máscaras.
En sus manos, llevan guitarras, dulzainas, violines, zanbumbas,
quijadas de burro (charanga), asiales, que sirven para interpretar
la música que acompaña al tradicional baile.
¿El mensaje? La lucha entre el bien y el mal, por su
puesto al final el bien es el vencedor. Salcoatitán
es una ciudad de unos cinco mil habitantes, que carece de
Casa de la Cultura.
La meta
Fidel intenta con su trabajo rescatar las tradiciones de su
pueblo. Se ha perdido la cultura heredada de los antepasados,
sostiene el anciano.
Además de fabricar las máscaras, tiene una gran
afición por el teatro y ha participado en actos culturales
en su ciudad. Los artistas populares recrean fragmentos de
los hechos sucedidos en el año de 1932.
Para
entonces, Salcoatitán fue tomado por las Fuerzas Armadas.
Quemaron la alcaldía y con ello toda la historia con
la que el pueblo contaba. Actualmente, Fidel es miembro del
Comité de Turismo de la ciudad que se interesa en rescatar
las tradiciones y costumbres que tuvieron sus antepasados.
¿Su mayor orgullo? Que su hijo Fidel Antonio Cortez
pertenezca a la compañía de teatro Sol
del Río que actualmente viaja por la República
de Dinamarca.
Doy forma a las máscaras con pequeños
formones y cinceles. El trabajo es muy laborioso y delicado
para no dañar la madera, explica el artesano.
El da así forma a las imágenes que su mente
crea primero y luego sus manos dan vida en la madera.
También el artista se dedica a la carpintería,
pero a la hora de descansar disfruta de la música de
su época. Un tiempo de buenos y malos recuerdos que
marcan su obra.
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