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- Claudia
Lars
Escribió sobre variados temas. Curiosamente, muy
poco de la madre. Cuatro versos aparecen al final de su
libro Tierra de Infancia |
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Alfredo Espino
Las manos de mi madre es el poema más
conocido y recitado por los estudiantes el 10 de mayo
en actos alusivos a la celebración |
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Matilde Elena López
Escribió en el poemario El momento perdido
de 1976, ¡Floritchica!, uno de los cantos más
desgarradores de una madre a su hija |
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Poetisas abuelas
Corina Bruni y Maura Echeverría dedican mucho de
su obra poética a los niños y a sus nietos
con mucha ternura y delicadeza |
Madres
En la poesía salvadoreña
Escribir
acerca de la madre es uno de los temas inagotables en la literatura
de todos los tiempos.
La
poesía inspirada en el tema de la madre ha tenido,
a lo largo de la historia de la literatura salvadoreña,
inclinación por la evocación sagrada y divinizada
de las mujeres.
Así lo confirma la escritora y maestra Josefina Pineda
de Márquez, quien durante cincuenta años se
ha dedicado a enseñar literatura y gramática
en instituciones públicas y privadas.
Lo mejor que he leído acerca de la madre ha sido
de la escritora chilena Gabriela Mistral. Aunque ella nunca
tuvo hijos pudo transcribir el momento del alumbramiento con
gran sentimiento y belleza, asegura doña Josefina.
Unos versos de profundo significado dicen: No había
visto antes la verdadera imagen de la Tierra. La Tierra tiene
la actitud de una mujer con un hijo en los brazos, con sus
criaturas (seres y frutos) en anchos brazos.
En cuanto a los escritores del país, las mujeres son
las que se inclinan más por expresar con sensibilidad
un sentimiento que les atañe a ellas, precisamente.
Tal es el caso de Antonia Galindo, (San Vicente, 1893), en
su poema titulado A mi Madre, la soledad de perder
al ser que le dio la vida la estremece de dolor: Sobre
la loza de su tumba fría/tiende el sauz su fúnebre
enramada/Donde vaga de noche el alma mía/De la luna
a la lánguida mirada.
Doña Josefina recuerda que en la época del cincuenta,
las celebraciones a la madre no eran igual que en el presente.
Siento que existe un modo especial de chantaje en la
celebración, que influye en las personas a actuar de
manera que quizá no es la conveniente. Lo comercial
quiere llenar un sentimiento muy especial, trata de comprarle
a la madre su entrega, su devoción, sus sacrificios,
comenta la maestra.
Sin embargo, los poetas también tratan el tema, con
una percepción un tanto lejana. El periodista y escritor
Serafín Quiteño (Santa Ana, 1905) escribe en
los versos Evocación a la Madre: Atlántida
de lágrimas, paraíso de niños/ Mujer
hecha de arrullos y de trinos. /Su voz venía en círculos
celestes/empujando mi canto desde antes que naciera.
Sublimación
Considero que los hijos, incluyendo a los poetas, elevan
a la mujer a la categoría de la sublimación
y la convierten en una mujer sacrificada, quizá más
de los que es, apunta.
En la poesía salvadoreña está aseveración
parece cumplirse en la mayoría de los casos.
El escritor Vicente Rosales y Rosales (San Salvador, 1894)
nos canta en su poema Mater Invívita: Yo
sé de una mujer, cuyo negro llanto,/fluye en caudal
eterno/licuado de diamante su pecho sacrosanto.
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| Los poetas salvadoreños han escrito
variedad de temas sobre la madre.
Foto diario de occidente/ archivo |
En el caso de la escritora Irma Lanzas (Cuscatlán,
1933), nos relata en su poema Canto a la gestación
la experiencia primera de la vida: Era tu seno madre.../Sumergida
en tu tiempo/la sustancia inicial de mi semilla/iba abriendo
un latido,/germinaba en tu pulso,/ en el musgo tranquilo de
tu entraña.
Existen excepciones, un ejemplo de poesía amena y colorida
en la que la madre le canta al hijo nos lo da el escritor
Antonio Gamero (La Libertad, 1917), con su Romance del
hijo Futuro: Hijo Mío, hijo futuro,/tengo dos
novias más una./De las tres novias que tengo, /¿Cuál
va a ser la madre tuya?/¿La de ojos largos y oblicuos,/
la de boquita de azúcar,/ o la que tiene los senos/
rosaditos como tunas?
Poema especial
Quizá la poesía cumple una función de
sensibilización, quizá nos permita vislumbrar
un objeto, una persona, una situación con características
nunca imaginadas.
He leído poemas hermosos en los que presentan
a la madre como el ser más feliz. Efectivamente, eso
le pertenece a la naturaleza femenina; el eterno femenino
se manifiesta en la maternidad, en la consagración
de ser mamá, que finalmente significa darse a los demás,
reflexiona doña Josefina.
La expresión del amor maternal hacia los hijos, que
de los hijos hacia las madres es constante en la poesía,
analiza.
El ejemplo perfecto lo recoge el poema Manos de mi madre
de Alfredo Espino, que desde hace medio siglo, generación
tras generación de niños y niñas le ha
recitado a su madre el 10 de mayo: Manos las de mi madre,
tan acariciadoras, tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.../¡Sólo
ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada reclaman! /¡Las que por
aliviarme de dudas y querellas me sacan las espinas y se las
clavan ellas!
Sólo el día de la madre se recuerdan algunos
poemas, y el de Alfredo Espino es clásico, dice.
¿Pero, qué elementos debe tener un poema a la
madre?, le pregunto.
Reconocer la entrega de la madre a los hijos.
El amor auténtico que no exige ni espera nada. Ese
la mujer lo da, porque es inherente a ella.
Exaltar el servicio diario que la madre brinda a sus hijos,
a quien no le parece extraño; porque lo vive todos
los días.
En tanto que al hijo le llega como un don natural, y cuando
le falta la madre experimenta una de las más grandes
perdidas de su vida.
Cantos
de otras tierras
Poetas de países como la India, Chile e Italia recuerdan
con versos los sentimientos maternales.
- La chilena Gabriela Mistral es una de las máximas
exponentes de poesía dedicada a la madre. Aunque nunca
se casó, supo transmitir con versos de gran fuerza
lírica el amor maternal. Yerbecita temblorosa/asombrada
de vivir,/no resbales de mi brazo:/ ¡duérmete
apegado a mí!
Yo que todo lo he perdido,/ahora tiemblo hasta al dormir./No
resbales de mi pecho:¡Duérmete apegado a mí!
- El poeta hindú Rabindranath Tagore, escribió
inocentes versos a la madre: Figúrate tú,
madre, que yo me voy a viajar por países desconocidos
y que tú tienes que quedarte en casa. Imagina que ya
mi barco, cargado, me aguarda en el muelle. Ahora piénsalo
tú bien, madre:¿qué quieres que te traiga
cuando vuelva?
- Otro lado del amor materno percibe la italiana, Ada Negri:
El grillo susurra con sordo calofrío a la cloaca:
¡Un niño está allí, en el fondo;
un niño se muere sobre el empedrado! La misma que lo
trajo al mundo por hambre o vergüenza, lo ha arrojado
al fango. Quiso, pero no pudo salvar a aquel harapito humano.
En vano se afligieron las tinieblas suplicantes. Ahora, los
astros se apagan en el primer temblor del alba.
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La mezcla de varias
profesiones:
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| Las profesiones
de las mujeres se mezclan con su rol de madres, el cual
sacan a adelante con mucho sacrificio. El desarrollo de
sus hijas es su máximo orgullo, y en ello ven reflejada
su lucha diaria para conseguir el dinero que permitirá
sostener el hogar. |
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La
comerciante
Elvira de Morán, de 81 años, posee tres
profesiones: ama de casa, costurera y comerciante. Ella
reside en Salcoatitán. El ser madre es una
gran satisfacción, en mis hijas veo reflejado el
amor y el respeto que he inculcado en cada una. Mi mayor
alegría es ver a mis nietos y bisnietos juntos,
pero en armonía, asegura. |
La
secretaria
Emma de Recinos, de 48 años, es la secretaria de
la Gobernación de Ahuachapán. Trabaja desde
hace 26 años y dice que el ser madre implica muchas
responsabilidades. Hay que darles cariño
y comprensión, pero además hay que saber
corregirlos a tiempo para ser de ellos personas honestas
y trabajadoras, aconseja. |
La
vendedora
Judith Reyes de Zepeda, de 51 años, se dedica a
la venta de yuca. Por más de 20 años
lo he hecho, me siento orgullosa ya que con mi trabajo
y la ayuda de mi esposo, he sacado adelante a mis cuatro
hijos. No ha sido fácil poder darles un estudio,
pero vale la pena hacer el esfuerzo. En ellos se ve nuestro
esfuerzo, dice. |
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