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Arte
de peladores
El
muelle artesanal de Acajutla es el lugar de trabajo de los
peladores de pescado. Hombres curtidos en el oficio del cuchillo
y en dejar listo el producto de mar al cliente
Sonsonate
Larissa Velásquez
Diario de Occidente
diariodeoriente@elsalvador.com
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De las 11:00 a.m.
A 4:00 p.m. es período más duro para los
peladores que laboran bajo un fuerte calor y el olor
insoportable de la sangre de los animales y los desperdicios
.
Fotos diario de occidente
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El puerto de Acajutla sigue siendo como un día lo
describió Claudia Lars, rumoroso y aislado.
Pero, ahí encuentran una forma de ganarse la vida los
peladores de pescado.
En el muelle faenan alrededor de 20 hombres que son contratados
por los compradores mayoristas de pescado. Su misión
es dura y requiere de mucha experiencia para no salir heridos.
Al ser escogido el pescado que será vendido, los peladores
entran en acción: escaman, limpian, desuellan rayas,
tiburones, anguilas, entre otros seres marinos.
Treinta minutos tardan en limpiar los que llegan a medir hasta
1.5 metros de largo.
José Miguel Morales quita la piel de un tiburón.
Puedo ganar de 5 a 20 dólares, según el
tamaño del pez. Hay días buenos y malos, pero
siempre hay trabajo y lo mejor es que nunca nos vamos sin
un dólar en la bolsa,
cuenta José, quien aprendió el trabajo observando
como se realizan los primeros cortes en el animal.
Los tatuajes en su cuerpo y su paso por la cárcel no
ayudaban a Pedro Urrutia a encontrar empleo, su opción
fue ser pelador. Para lograr ganar de 5 a 10 dólares
sufrí muchas heridas, pero he logrado la perfección
del oficio, dice este hombre que hoy sí puede
mantener a su familia.
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