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Camilo
Domínguez, el artista de figuras en madera
A
sus 27 años, Camilo Domínguez desarrolla el
arte de pintar figuras humanas en pedazos de madera. Apaneca
es la ciudad que acuna el crecimiento de este artesano-artista
Larissa Velásquez
Diario de Occidente
diariodeoriente@elsalvador.com
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El artesano-artista
Camilo domínguez desarrolla su don para el dibujo
y la pintura en su taller de Apaneca, Ahuachapán.
Entre sus proyectos está poner un taller de dibujo
con la Casa de la Cultura.
Fotos diario de occidente/ Lrissa Velásquez
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Novedosa artesanía, resume la impresión
que da la obra de Camilo Domínguez, quien sorprende
cada vez más a sus vecinos de Apaneca, en Ahuachapán,
y al público que ha tenido la suerte de conocer su
trabajo que ya le ha dado varias satisfacciones.
Incursionó en este mundo por una casualidad, aunque
desde muy pequeño sentía gran inclinación
por el dibujo y la pintura. Estaba en el taller de carpintería,
propiedad de mi familia, cuando vi un pedazo de madera que,
en apariencia, no servía para nada. Entonces se me
vino la idea de darle forma de mujer y comencé a probar,
a grabarles varias formas y pintarlas con colores vivos,
recuerda Camilo.
Camilo es originario de San Salvador, pero ha vivido los últimos
años entre Concepción de Ataco y Apaneca. En
este último lugar trabaja hoy su novedoso arte. Siento
cariño por Ataco, ahí vive mi madre, de la cual
heredé la habilidad por el dibujo y la pintura,
dice el joven artesano.
Apoyo
Ella es mi mayor apoyo en esta carrera que no es nada
fácil para abrirse camino y ser reconocido como artista,
añade.
En el pasado, a raíz de problemas familiares, emigró
a Estados Unidos cuando era muy pequeño. Al separarse
sus padres, Camilo se quedó con su progenitor. La ruptura
con éste llegaría a los 15 años, ante
la falta de comunicación entre los dos.
Es la hora de trabajar para sobrevivir. Los retos de vivir
solo tendrían como escenario la ciudad de San Francisco
California.
Estuve
en diferentes partes, señala Camilo y acepta
que fue el tiempo de valorar el sentido de la vida. Terminé
el bachillerato, tomé clases de dibujo y teatro. Con
este último expresaba mis sentimientos y tuve la oportunidad
de trabajar como pintor de escenografías de un teatro.
Toda esta actividad sin embargo no le quitó a Camilo
la sensación de estar solo, a los 18 años. La
solución la encontró en tomar un avión,
regresar a El Salvador y buscar a su madre. Ya establecido,
una de las primeras cosas que hace es ingresar al Centro Nacional
de Arte (CENAR).
Camilo vuelve al arte. Recibe clases de dibujo y pintura para
seguir perfeccionándose, pero también se dedica
a dar clases de inglés y dibujo, aprovechando lo aprendido
en los Estados Unidos. Entre una y otra cosa transcurre un
año antes que haya otra decisión: dedicarse
a tiempo completo a la artesanía.
Actualmente, Camilo tiene dos sueños: dar a conocer
su obra y exportarla. Quiero que se conozca la esencia
de los pueblos salvadoreños plasmados a través
de mis creaciones, dice el artesano. En sus trabajos
quedan para la historia flores, frutas, café y la belleza
de las mujeres que esta tierra ha visto nacer, especialmente
en la tradicional Apaneca.
Desde esta ciudad, un referente obligado en la conocida Ruta
de Las Flores, en el occidente del país, los turistas
adquieren la madera con superficies bellamente pintadas por
un joven llamado Camilo que hoy aspira a ser embajador de
las tradiciones salvadoreñas.
La técnica de la punta enrojecida
Camilo Domínguez espera abrir una sala de ventas donde
pueda exhibir sus artesanías
- Utiliza la técnica del pirograbado en madera.
- Graba por medio de una punta enrojecida que el artesano
guía, según la forma que se quiere plasmar.
- Además usa las técnicas de óleo, yeso,
pastel, acuarela, entre otras.
- El artesano tiene el proyecto de montar un taller de dibujo
con la ayuda de la Casa de la Cultura, y contribuir a la educación
artística.
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