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Un
paraíso llamado Hierba Buena
Este
lugar se encuentra ubicado en el cantón Santa Cruz,
a 13 km de la ciudad de
Estrechos caminos serpean siguiendo el contorno de las barrancas
que esconden el frescor de la Hierba Buena. A
medida que se acerca al sitio, el camino se vuelve más
tortuoso.
Ahuachapán
Larissa Velásquez
Diario de Occidente
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La poza mayor. Es
Hierba Buena, pero la gente evita bañarse en
ella porque tiene remolinos.
Foto diario de occidente
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Los costados de las estrechas veredas, al filo del borde
de los abismos, son guardadas por espesas vallas de agreste
vegetación, que vuelven toda una aventura transitar
por esos rumbos.
A lo largo de la senda aún es posible apreciar especies
animales en peligro, como iguanas, garrobos, pericos y otras
aves que, con sus trinos, rompen el silencio que predomina
en lugar.
Por la época del año, las hojas de los árboles
han cubierto el camino y dan la impresion de que se camina
sobre alfrombras multicolores.
El recorrido hasta la Hierba Buena toma unos 40 minutos, según
el ritmo de quien se atreva a caminar por las veredas. Sin
embargo, el apresurado torrente de las aguas del río
Pueblo Viejo invita a acelerar la marcha para obtener la esperada
recompensa.
Este lugar de imponentes cascadas y profundas pozas tiene
el nombre de una yegua que cayó a las aguas y se ahogó.
Es un paraje de apacible belleza donde aún fluyen aguas
cristalinas que se precipitan a raudales sobre una pared rocosa
franqueada por grandes árboles.
El flujo inunda una serie de pozas aguas abajo, que invitan
a disfrutar de un refrescante baño.
La mayor de la cataratas tiene una altura cercana a los 20
metros. En su base una piscina natural de gran
tamaño, de la cual la vox populi afirma que se desconoce
la profundidad y que en su seno se forman remolinos. A raíz
de esa creencia, la mayoría de visitantes prefiere
sólo observar su belleza y bañarse en otra de
las cavidades llenas de agua.
Hay una catarata que va a la zaga en tamaño, pero compite
en belleza con su hermana mayor.
A lo largo del hilo de agua abundan los peces.
Otro de los atractivos de la Hierba Buena es que ofrece sitios
donde acampar, al cobijo de árboles que brindan un
clima muy fresco y agradable, sobre todo en esta temporada.
Pero si el viaje es del día, es recomendable
salir a temprana hora del día y así aprovechar
al máximo la estancia. Sólo se debe tener muy
en cuenta que el retorno implica un sobreesfuerzo por lo abrupto
del sendero que conduce al lugar.
Para mayor comodidad, el caminante debiera usar zapatos deportivos
y jeans, para evitar rasgaduras por las ramas
secas del camino. También debe proteger la comida de
la colonia de hormigas que custodia ese paraíso
escondido.
Hierba Buena es un sitio de gran belleza, como los hay a lo
largo y ancho del país. Pero si lo visita, no olvide
que se debe proteger el entorno y preservarlo para futuras
generaciones.
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