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La
crisis de los colonos del café
Los
colonos de las fincas de café, en Tacuba, salen en
busca de otros trabajos o emigran para conseguir nuevas fuentes
de ingresos. La crisis del grano ensombrece el futuro de miles
de familias
Ahuachapán
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
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Las fincas de café
reducen su trabajo al mínimo. La mayoría
de colonos se encuentran en medio del desempleo, lo
cual agudiza las carencias de las familias.
Fotos diario de occidente/ claudia zaldaña
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Tacuba es una zona de tierras altas en las que abundan las
fincas y pequeñas parcelas en donde se cultiva el café.
Hasta hace unos años, este cultivo había sido
el sostén para muchas familias que trabajan como colonos
en las propiedades.
Tacuba tiene por lo menos unas cinco mil familias que
son colonos y están distribuidos en las diferentes
fincas y cooperativas del municipio, manifiesta Moisés
Abarca, alcalde de Tacuba. Añade que la crisis
del café ha afectado en gran medida a estas familias,
ya que cada vez es más difícil para ellos sostenerse
con su trabajo en las fincas.
De la totalidad de los colonos sólo una pequeña
parte, que ronda el 10%, puede dedicarse a la recolección
del café, porque la producción ya no es la misma
y no hay trabajo.
Este problema es grave y la municipalidad no pude hacer
mucho al respecto, dice el alcalde. Comenta que, como
gobierno local, no tienen la capacidad de resolver un problema
de tales dimensiones, que no sólo afecta a la localidad
sino que se ha expandido por todo el territorio nacional.
Crisis
Amílcar Antonio Martínez, presidente de la Cooperativa
Las Colinas, de Tacuba, explica que en los últimos
años la crisis ha sido cada vez más dura, tanto
para los caficultores como para las familias de los colonos.
El origen de todo está claro: El problema es
la caída de los precios de la arroba de café,
antes se pagaba hasta más de siete colones, pero ahora
se paga a tres colones cincuenta centavos, aproximadamente.
Por ello, dice Martínez, muchos colonos están
en situaciones difíciles, ya que su fuente de ingresos
recolectando café ya no es viable. Tampoco puede proporcionarse
trabajo a todos, ya que sólo se recolecta una parte
del café y no hay fondos para pagar el trabajo de la
corta.
La cooperativa Las Colinas se extiende en un área de
279 manzanas. Hay 49 familias agrupadas en ella que trabajan
como colonos. Sin embargo, la mayor parte se ha visto obligada
a desertar para buscar nuevas fuentes de ingreso.
Muchos viajan hacia fincas alejadas de la zona en busca de
trabajo, mientras que otras tratan de colocarse en trabajos
diferentes que no están relacionados con la caficultura.
José Domingo Gómez es un poblador de Tacuba
que trabajaba en una finca. Vive en el cantón Las Colinas
con su esposa y sus cinco hijas. La crisis ha venido
a empeorar la situación económica de mi hogar,
lo cual es preocupante porque ahora hay muchas dificultades
para proveer el sustento diario para la familia, dice
Gómez.
Antes había trabajo, se cortaba más café
y pagaban mejor la arroba, pero ahora el precio bajó
y hay muchas fincas en las que ya no se realizan las cortas.
Más lejos
Por tal razón, Gómez sale a otras fincas más
lejanas en busca de trabajo. Dentro de su familia no hay nadie
que le ayude y, por tanto, es el responsable de proveer el
alimento para todos.
A veces me voy con él para ayudarle y ganar más
dinero para nuestras hijas. Tenemos que caminar horas enteras
buscando trabajo, cuenta Idelma Ramírez.
Esta familia no puede vivir con los ingresos que actualmente
reciben, ya que la vida es cara en muchos aspectos.
Uno de ellos es la educación de las menores, pero nosotros
queremos que ellas estudien parea que tengan un mejor futuro,
dicen con toda buena voluntad José e Idelma.
Al final, sobreviven con trabajos eventuales y con labores
que realizan fuera de la finca donde viven.
Igual que otras miles de familias de colonos de Tacuba que
viven en carne propia la crisis del café.
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