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Ausoles
de ahuachapán
Chimeneas de azufre
Ahuachapán
es conocida en todo el país como la ciudad de los Ausoles.
Ahuachapán
Larisa Velásquez
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
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Lo agreste del lugar no es excusa
para dejar de presenciar uno de los espectáculos
más vistosos del país.
Foto diario de occidente/ larisa velásquez
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Por capricho de la madre naturaleza, posee un suelo sembrado
por fumarolas que ocasionalmente brindan a los visitantes
el espectáculo de los escapes de vapor blanco: agua
caliente con un penetrante olor a azufre que se puede percibir
a cientos de metros de distancia.
Cubierta por la vegetación agreste que caracteriza
a la zona, un paseo por los Ausoles puede llegar a tornarse
peligroso por la cantidad de piedras desgastadas y de maleza.
Estos elementos hacen que el caminar se vuelva inestable;
sin embargo, una pequeña dosis de prudencia es suficiente
para que el viaje valga la pena. Sin duda alguna, es uno de
los espectáculos volcánicos más vistosos
de Centroa-mérica.
Algunas zonas han sido cerradas al público por las
autoridades, pero esto no impide que todavía haya muchas
personas que acudan para disfrutar del paisaje y del ambiente
del lugar.
Ubicados en el cantón Santa Rosa Acacalco (perteneciente
a la cabecera departamental), sus columnas de humo pueden
ser apreciadas desde la carretera que desde Santa Ana conduce
a Ahua-chapán.
Efectos medicinales
En las faldas del cerro Chipilapa nace un río de aguas
templadas que fluyen hasta alcanzar elevadas temperaturas.
No es de extrañar, entonces, que muchos habitantes
del lugar hayan considerado durante muchos años que
estas aguas posean propiedades curativas, en especial, para
dolores reumáticos.
Hace mucho tiempo, este lugar era frecuentado de manera masiva
por mucha gente que buscaba alivio a sus males, pero los supuestos
beneficios no han sido nunca confirmados científicamente.
Con la idea de aprovechar este tipo de recursos naturales,
a mediados de la década de los setenta se instaló
la planta geotérmica de la Comisión Ejecutiva
Hidro-eléctrica del río Lempa (CEL), que se
ha convertido en una de las principales fuentes de energía
del país. La central aprovecha el mismo calor que origina
las fumarolas.
Su historia
Los calificativos que le han dado al lugar han sido varios
desde que en el año 1576 el español Diego García
de Palacio pasó por el lugar y, admirado por el extraño
ruido que salía de la tierra escribió en su
informe: Hay en dicho lugar unos manantiales que yo
vi de agua caliente que quema; son tan diferentes en el color
y nacimiento que espantan. Llá-manlo los indios el
infierno y sale agua al espacio como un tiro de ballesta,
por muchas partes y con diversos estruendos según por
donde salen.
Unos hacen ruido como un batán, otros como molino,
otros como fuelles, otros como quien ronca y de otras mil
formas... En algunas partes el agua sale turbia, en otras
claras, en otras coloradas, en otras amarilla y de otros colores.
Según por donde pasen, el humo de allí sale.
La imaginación de este español fue exagerada,
dando paso a creencias que se han desgastado con el tiempo,
pero que sirvieron para atemorizar a la gente. Algunas de
ellas aseguraban que en el lugar había hormigas gigantes
y ranas que volaban o que del fondo de los ausoles salían
grandes bramidos como si pertenecieran a un ternero
El escritor mexicano José de Vasconcelos tildó
a este lugar por sus fumarolas que se levantan en forma de
espiral y que buscan alcanzar el cielo como la antesala
del infierno. No es de extrañar entonces que
él pensara que por allí debe andar suelto
Lucifer".
Mucho
más que humo
La ciudad de ahuachapán tiene más
tesoros que pueden ser visitados. Entre los más relevantes
está el arco durán, que fue construido a principios
del siglo pasado por onofre durán. parece ser que
el modelo que se utilizó fue el famoso Arco del triunfo
de parís.
otra de las estructuras notables de la ciudad
es la iglesia de la asunción, que en la actualidad
se encuentra en proceso de restauración por los graves
daños sufridos como consecuencia de los terremotos
de enero y febrero de 2001.
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