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El
olvido derrotó al cañón
Para
muchos es un adorno más, pero el cañón
situado cerca del parque Anita Alvarado tiene su historia
SANTA ANA
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
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La falta de alguna placa conmemorativa
ha provocado que la historia del cañón
cercano al parque Anita Alvarado haya caído
prácticamente en el olvido.
Fotos diario de occidente/ Claudia
Zaldaña
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Luce descuidado y abandonado. No tiene ninguna placa o rótulo
que explique su presencia en el pedestal en el que se encuentra.
Todos lo conocen como el cañón pero
pocos, muy pocos, saben sobre su pasado. Dicen que ese
cañón lo usaron para la gesta de los 44,
comenta Manuel Pérez, un transeúnte que asegura
no saber nada más sobre la historia del monumento.
Son pocas las personas que se han dedicado a investigar los
orígenes del cañón, y las que se han
preocupado por rescatar su historia han encontrado muy pocos
datos y versiones vagas.
Arnoldo Ochoa, promotor de la Casa de la Cultura de Santa
Ana, comenta que el cañón fue usado para
la revuelta de los 44 y hace mucho tiempo que se colocó
como un monumento a esa guerra.
Dos versiones
Alfonso Batle, otro historiador santaneco, cuenta la segunda
de las versiones que giran alrededor del cañón.
Según su relato, a este arma se le atribuyen principalmente
dos leyendas que explican su existencia.
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Lea además
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El
arma pasa a ser escultura
Hoy
se reinaugura, después de haberse sometido a
importantes remodelaciones, el Hospital Nacional de
Metapán.
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Una de las teorías es que se usó en 1870, cuando
ocurrió el levantamiento de los volcaneños en
Santa Ana. Esto sucedió cuando los campesinos que vivían
en el volcán se emanciparon reclamando sus tierras
y armaron una gran revuelta en la ciudad.
No obstante, la hipótesis más extendida es la
que asegura que fue utilizado en la Gesta de los 44, ocurrida
a finales del siglo XIX. Batle incluso precisa su ubicación
en la cima del cerro Malacoss, en el municipio de Coatepeque.
Las tropas no podían avanzar cerro arriba porque el
arma disparaba constantemente.
Fue un indio llamado Bonifacio y conocido como Guacho
quien se atrevió a subir al cerro a pesar de los constantes
ataques. Para evadir los disparos, Guacho corría
por el cerro moviéndose de derecha a izquierda y logró
avanzar hasta el lugar de donde les disparaban, manifiesta
el historiador.
Agrega que el indio llegó a la cima y degolló
al hombre que estaba detrás del cañón
disparándoles constantemente. Desde entonces
el cañón se conoce también como Guacho
conejo.
Guacho en honor al nombre del valeroso indio que
subió al cerro, y conejo por el movimiento
de zigzag que describió cuando iba en ascenso y que
le ayudó a conservarse con vida, explica Batle.
Mejoras significativas
Las salas de operaciones y la sala de parto también han
sido remodeladas. Se han colocado nuevas luces para los
quirófanos y se han equipado con aire acondicionado.
Según los empleados las mejoras en
las salas favorecen y facilitan el trabajo que se
realiza en ellas.
Además, en la sala de partos se ha colocado una cuna
térmica para instalar a los recién nacidos;
en el laboratorio hay algunas máquinas nuevas y el
área de puerperio se ha reordenado. Queremos
mejorar el equipo médico quirúrgico y colocar
más instrumental para cirugía, asegura
Solís.
Comenta, además, que se tiene planeado cambiar aparatos
que por ahora no funcionan como el succionador de secreciones
en la sala de operaciones y colocar más aparatos
en la zona de los recién nacidos. Nuestro objetivo
es hacer sentir bien a la gente y brindar una mejor atención
a los pacientes, manifiesta el director.
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