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Río
agua caliente
La cueva del cura
Entre
las aguas termales del río Agua Caliente se esconde
una cueva a la que se le atribuye la leyenda de un sacerdote,
que, según algunos lugareños, maldijo el pueblo
sonsonateco de Caluco.
Sonsonate
Claudia Zaldaña
Diario de Occidente
diariodeoccidente@elsalvador.com
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La temperatura agradable y la cristalinidad
del río Agua Caliente, en Caluco, hacen de
este lugar un marco ideal para pasar un día
en la naturaleza . Foto diario
de occidente/ Claudia Zaldaña
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Aunque no todos conocen las historias que giran en torno
al río, muchos son los que llegan a disfrutar de las
aguas termales de este hermoso paraje ubicado a poca distancia
del núcleo urbano.
No obstante, según cuenta la gente, quienes más
lo aprovechan son las parejas de enamorados que se bañan
en el río y se esconden en la cueva que está
semioculta bajo una pequeña cascada.
Allí se meten los enamorados para que nadie los
mire hacer sus cosas, comenta entre risas Cornelio Quinta-nilla,
quien se encarga de vigilar el lugar y de cobrar un colón
a los visitantes que dese-en bañarse en el río.
En contraste con la leyenda moderna de la cueva de Agua Caliente,
está la historia antigua que habla sobre un sacerdote
de Caluco.
Pueblo de brujos
Según narra la leyenda, en el pueblo, al igual que
sucede en el vecino municipio de Izalco, había muchos
brujos y éstos un día cometieron una grave ofensa
hacia la iglesia católica.
En el pueblo estaba muy extendido el nahualismo, es decir,
la creencia de que los hombres se pueden convertir en animales,
por lo que un sacerdote llegó al pueblo a oficiar las
misas. Pero sucedió que cuando el cura decía
la misa no llegaba ningún feligrés, sino que
acudía toda clase de animales a bailar en las puertas
del templo.
Se dice que llegaban gatos, garrobos y chumpes a molestar
al cura. Éste, desesperado, optó por irse del
pueblo, no sin antes lanzar una maldición sobre él.
Antes de partir, el sacerdote enterró la figura de
Cristo boca abajo en la entrada del templo.
Poco tiempo después, hubo grandes terremotos que destruyeron
el antiguo templo y dañaron mucho el pueblo.
El sacerdote huyó a refugiarse a una cueva para evitar
que lo capturaran por lo que había hecho. Desde entonces,
a la cueva del río Agua Caliente se le conoce como
la cueva del cura.
Debido a esta leyenda es que dicen que Caluco es el
pueblo maldito, comenta María de los Ángeles
Es-cobar de Moreno, directora de la casa de la cultura de
Caluco.
Según los datos registrados en los libros de historia
del pueblo, el progreso que se ha visto en el lugar es muy
poco y esto es atribuido a la maldición que dejara
el sacerdote en la época de la colonia.
Pero no toda la gente conoce las leyendas que giran en torno
al pueblo. Muchos lugareños ignoran las historias que
se cuentan sobre la cueva del cura y sobre la maldición
del pueblo.
Yo no he oído nada a cerca del río ni
de la cueva, asegura Mary Galicia, vecina del lugar
que reside cerca del Agua Caliente.
Según la directora de la casa de la cultura, muchas
de las leyendas se han perdido; las jóvenes de hoy
en día no se interesan por la tradición oral
del pueblo.
Una prueba irrefutable que confirma sus palabras es que muchos
niños y jóvenes que nadan en el río aseguran
que nunca han oído la historia del cura, pero sí
se atreven a confirmar que la cueva del río Agua Caliente
es la cueva de los enamorados.

Fuente de mil leyendas
Éstas son otras historias que rodean al río
son:
- El patrono de la hacienda en la que nace hizo un pacto
con el diablo y éste tiró un rayo que, al
golpear el suelo, hizo brotar el agua
- Ésta sería la razón por la que el
agua es caliente
- Por las noches se escuchan ruidos extraños como
de llantos, lamentos y gritos; también se oye a gente
pescando
- Se cree que el agua está encantada porque de noche
se ve una luz dentro que ilumina pero que, al tratar de
agarrarla, desaparece
- En la cueva de los enamorados caben dos personas,
pero dice que pueden entrar incluso seis
Aguas cristalinas
El río agua caliente nace en el municipio de caluco,
y desemboca en el río tecuma, tras atravesar en sus
nueve kilómetros de recorrido izalco y nahulingo.
Lo inaccesible de
su ubicación ha permitido que sus aguas sigan estando
prácticamente libres de contaminación, algo
poco habitual en el salvador.
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