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Manejo
de desechos beneficia a dos municipios
En
el municipio de Meanguera (Morazán) funciona desde
hace unos meses un relleno sanitario que no sólo ha
conseguido aliviar los problemas de basura.
Morazán
Flor Lazo
Diario de Oriente
diariodeoccidente@elsalvador.com
La ganancia que pueda generar la venta del abono orgánico
producido en la procesadora de desechos del caserío
El Cutuco, en el cantón La Joya de Meanguera, es poco
comparado con el beneficio de haber eliminado el foco de infección
que generaba el antiguo crematorio local.
Hace poco menos de un año, el lugar estaba inundado
de basura humeante, vapores malolientes, moscas, roedores,
perros y aves de carroña. Los vecinos del lugar padecían
de enfermedades respiratorias y gastrointestinales debido
a los emanaciones del crematorio. Y lo que es peor aún,
los nacimientos naturales de donde se abastace de agua la
comunidad Segundo Montes se estaban contaminando por la proximidad
del basurero.
No obstante, el impulso de toda una comunidad canalizado a
través de la Fundación Segundo Montes ha permitido
que el área urbana de Meanguera, Jocoaitique y los
caseríos Atos 1 y 2, El Quebracho y San Luis 1 y 2,
- unas 10 mil personas- cuenten con un relleno sanitario.
Su capacidad le permite procesar dos camiones de basura diaria,
además de producir más de 350 quintales de abono
orgánico.
Según el ingeniero Roger Rosales, encargado de proyectos
de la Fundación Segundo Montes, la idea de crear un
relleno sanitario surgió de la misma comunidad. En
las reuniones que sosteníamos con los vecinos, estos
nos comunicaban su deseo de eliminar el basurero porque los
niños se enfermaban constantemente. Así que
decidimos comenzar el proyecto para manejar los residuos orgánicos
hasta convertirlos en abono.
La ejecución de la obra comenzó en el año
2000 y acabó en julio de 2001.
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