| |
Colombia
Hay
un lugar en el mundo donde la palabra guerra no
puede nombrarse porque no existe; con él sueñan
mujeres y hombres de Colombia, conscientes de que la guerra
pasea altiva por sus calles, mientras ellos luchan contracorriente
en una sociedad militarizada.
Sara Santamaría
Librepensador
betoarevalo@elsalvdaor.com
Son madres que no quieren parir hijos para la guerra. Sus
cazuelas son ahora un símbolo de resistencia porque
claman salidas negociadas al conflicto, haciéndole
el amor al miedo.
Una hija de esa tierra vino a contarnos que existe un lugar
rico en oro y esmeraldas, lleno de gente que quiere vivir
en un país democrático y pluralista. Los que
poseen un indeclinable compromiso con la vida son una mayoría,
pero no tienen las armas. Bajo la bandera del narcotráfico
y el terrorismo se ca-mufla una disputa territorial que engloba
un conflicto social (co-mo todos) de gran complejidad.
El Plan Puebla-Panamá es también un megaproyecto,
una superautopista que da acceso a los capitales al paraíso:
selva virgen, recursos naturales, biodiversidad... y, sobre
todo, mano de obra barata.
El pensador francés Walter Benjamín quiso destruir
la falacia de la ideología del progreso: ha habido
mejoras tecnológicas e industriales, pero las relaciones
de producción no cambian, la explotación permanece
inalterada. A ese nivel, la evolución social es un
mito.
|
 |