Una labor de vida
Revista Mujeres, El Diario de Hoy
Con el altruismo corriendo por sus venas, esta solidaria mujer es el ejemplo de una vida dedicada a ayudar los más necesitados y ahora lo hace desde la fundación “ayúdame a vivir”.
Nos recibió en su querida Fundación, en donde constantemente se la ve conversar, acariciar y juguetear con sus “muñecos”, como ella llama a los niños que asisten para hacerle frente al cáncer.
Su vida la ha dedicado al servicio de los más necesitados. El recuerdo del nacimiento de “Ayúdame a vivir” en
1991 lo tiene a flor de piel, ya que como cosa curiosa en un principio se decía a sí misma que quería ayudar, pero no involucrarse con el cáncer.
Sin embargo, como dice el dicho “uno propone y Dios dispone”. Entonces trabajaba en el hospital Militar ayudando a los soldados heridos en el conflicto bélico. Fue por 1989 cuando conoció a un niño que padecía de leucemia y la trabajadora social del hospital le preguntó si con el fondo de Asistencia civil Femenina con el cual trabajaba podrían ayudarle con las medicinas.
“No lo podíamos hacer porque lo habían donado para otros rubros, pero decidí ayudar; me puse en contacto con mis compañeras y logramos comprar las medicinas del pequeño. Lamentablemente murió al poco tiempo y me causó mucha impresión el pensar que en nuestro país no había ninguna institución que ayudara a pequeños como él”, manifiesta.
Este acontecimiento no sólo la afectó a ella, sino también a sus amigas María Gladys cantón y Tatiana Eserski y como guiadas por la providencia se enteraron de otro grupo de personas motivadas para ayudar a los niños enfermos de cáncer, unieron sus fuerzas y nació “Ayúdame a vivir”.
Cooperación vital
En 1993 se creó una alianza entre el Hospital Benjamín Bloom, la Fundación y el hospital San Judas de Memphis,
Tennessee, uno de los más grandes en Estados Unidos especializados en investigación.
Ellos mantienen una constante revisión de los protocolos o procedimientos que la Fundación realiza ante cualquier tipo de cáncer que se presente.
“Queremos que todo ciudadano sepa que existimos y que los niños pueden ser tratados y monitoreados desde el hospital San Judas.
Ellos envían médicos y enfermeras a capacitar a nuestro equipo multidisciplinario en cómo tratarlo y cómo ayudar a sus familias”, explica.
La Fundación también tiene instalaciones en el octavo piso del Bloom; allí se apoyan en un equipo de médicos que comprende cirujanos, sicólogos, pediatras, hematólogos y oncólogos, quienes se están capacitando constantemente. Mantiene además el albergue para los pacientes que no pueden viajar durante su tratamiento.